Coyuntura Socioecon�mica 2020

Conclusiones del Informe de Coyuntura Socioeconómica, Octubre de 2020

Conclusiones del Informe de Coyuntura Socioeconómica, Octubre de 2020

El empeoramiento de los contagios ligados a la segunda ola de la pandemia y la consecuente aplicación de nuevas medidas de restricción a la movilidad y limitación de aforos, han supuesto que las señales de reactivación que había comenzado a mostrar la economía mundial en el tercer trimestre del año, hayan perdido buena parte de dinamismo durante las últimas semanas.

A lo anterior se ha sumado también el elevado grado de incertidumbre generado en torno a las elecciones presidenciales y legislativas en EEUU y la posibilidad de que se retrasara todavía más la aprobación de nuevos estímulos fiscales y económicos en el país, factores que derivaron en un fuerte repunte de la volatilidad en los mercados financieros y en la cotización de materias primas, que ya durante el pasado mes de octubre experimentaron fuertes pérdidas ante el descenso de la demanda mundial.

No obstante, tras conocerse los resultados preliminares de las elecciones estadounidenses y abrirse la posibilidad de que estos estímulos puedan ser aprobados antes de finalizar 2020, junto con la posibilidad de contar con un tratamiento efectivo contra el COVID-19 para el próximo año, parecen haber atemperado en cierta medida la volatilidad en los mercados financieros.

En materia de política monetaria, la FED mantuvo el tono acomodaticio de su política de estímulos, y anunció su disposición de intensificarlos y actuar con contundencia en el caso de que la coyuntura económica lo requiera.

Por su parte, el BCE también decidió mantener inalterada sus medidas de política monetaria, y adelantó que probablemente se lancen nuevos estímulos antes de finalizar el año, incrementando sus programas de compras de activos y no ha descartado ajustar nuevas herramientas complementarias que reforzarían el carácter expansivo de su política.

Profundizando en la evolución de la economía de EEUU, y pese al contexto de tensiones políticas y notorio aumento de los contagios, la actividad económica del país registraba un crecimiento especialmente significativo del 7,4%, durante el tercer trimestre del año, tras la fuerte caída que había experimentado en el trimestre anterior, cuando el PIB estadounidense se contrajo un 9,0% intertrimestral. 

En lo que se refiere China, los datos del último trimestre confirman la recuperación tras haber registrado un avance del 2,7% en el tercer periodo del año.

La economía asiática ya había sorprendido a los analistas internacionales con un avance trimestral del 11,7% en el segundo trimestre y las previsiones apuntan a que será la única de las grandes economías del globo que logre cerrar 2020 con un avance positivo del PIB.

En cuanto a la Eurozona, según los datos de avance publicados por Eurostat, la actividad económica creció un notable 12,7% durante el tercer trimestre, tras la contracción del 11,8% que había experimentado en el trimestre anterior, en línea con el levantamiento gradual de las diferentes medidas restrictivas que habían imperado durante la primera ola de la pandemia entre los meses de abril y junio de este año.

Pese al repunte de este último mes, los niveles de actividad de la zona euro todavía siguen claramente por debajo de los anteriores a la pandemia, distanciándose un 4,3% con respecto a los del mismo trimestre de 2019, y no se descarta que esta mejora pueda truncarse en el cuarto trimestre de 2020, debido al creciente aumento de los rebrotes en varios de los países del Eurogrupo y las nuevas medidas de contención tomadas en las ultimas semanas.

En cualquier caso, la Comisión Europea ha mejorado en su informe de otoño las previsiones para 2020 de la práctica totalidad de las economías de la Eurozona -con la excepción de España-, aunque moderando en casi todos los casos el ritmo de recuperación que se espera para 2021 por los rebrotes.

Así, la Comisión prevé que el PIB de la Eurozona registre una caída del 7,8% en 2020, lo que supone nueve décimas inferior a  la caída que había anunciado en el verano. Para 2021, las previsiones apuntan a un crecimiento del 4,2%, aunque los niveles de actividad se mantendrían todavía inferiores a los anteriores a la crisis sanitaria, como mínimo hasta 2023.

En el caso de España, las previsiones que ha anunciado la Comisión Europea apuntan a una caída del PIB del 12,4% en 2020, y podría seguirle un repunte del 5,4% en 2021, si bien es importante apuntar que estas previsiones no han tenido en cuenta el impacto que pudiera tener para la economía española el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia presentado por el Ejecutivo y que será financiado con los fondos procedentes del plan europeo “Next Generation EU”, ni el dato de crecimiento del tercer trimestre, que fue mejor de lo previsto.

A este último respecto, los datos de avance de la Contabilidad Nacional Trimestral de España, apuntan a que la economía española creció un 16,7% durante el tercer trimestre, lo que se muestra en coherencia con el esperado rebote que se preveía registrar tras la paralización casi completa de la actividad económica durante el periodo de confinamiento y el posterior inicio de la desescalada.

Sin embargo, en comparación con el mismo periodo de 2019, el PIB de nuestro país todavía se mantiene un 8,7% por debajo del dato de hace un año, debido, fundamentalmente, a la fuerte contracción del 10,4% en el consumo doméstico, y en una intensa minoración de la inversión, cifrada en un 12,8%, sobre todo en vivienda y construcción, que se situó en un 15,2% interanual.

En este escenario, el Gobierno español ha presentado el Proyecto de Ley de PGE para 2021, actualmente en fase de tramitación parlamentaria, en el que prevén que la economía española cierre 2020 con una caída del 11,2%, para posteriormente registrar un crecimiento del 7,2% en 2021, que podría situarse en el 9,8% si se incluye el efecto multiplicador asociado al Plan Nacional de Recuperación.

Se tratan de unos presupuestos de marcado carácter expansivo que se apoyan, de un lado, en los fondos que se prevé recabar de la UE, pero también en una estimación de ingresos basada en un escenario más optimista que el esperado por la mayoría de los organismos económicos, junto con un aumento de la ya elevada presión fiscal, lo que pudiera condicionar la recuperación de la actividad y la creación de empleo.

Atendiendo ahora a la evolución reciente de la economía canaria, los principales indicadores de actividad y de empleo siguen poniendo una vez más de relieve la especial sensibilidad de las Islas ante el impacto de la pandemia.

Según los datos de la Contabilidad Trimestral de Canarias, publicado por el ISTAC, nuestra economía habría crecido durante el tercer trimestre del año un 22,4%, si bien, en comparación con el mismo periodo de 2019, habría descendido un 19,8%, una caída que resulta muy superior a la observada en el conjunto del país (-8,7%).

Por sectores, la caída más destacada la habrían experimentado el conjunto de los servicios (-24,8%), seguido de la construcción (-16,3%); al tiempo que el sector industrial y la agricultura también vieron reducido el valor de su producción a razón de un 9,3% y un 4,8% trimestral, en cada caso.

En cuanto al mercado laboral, las estimaciones de la EPA también reflejan la mayor incidencia que está ejerciendo la pandemia en la Islas y muy especialmente sobre el empleo del sector privado.

Según la EPA, Canarias ha sido, junto con Ceuta, el único territorio nacional que destruyó empleo en el tercer trimestre, con una caída de 2.900 empleos, un 0,35% menos que en el trimestre anterior, mientras que, por el contrario, en el conjunto del territorio nacional, se creaba empleo, y la población ocupada se incrementó en un 3,06%, sumando 569.700 nuevos ocupados a los estimados durante el trimestre anterior.

La caída del empleo afecta especialmente a la actividad privada en las Islas, tanto por cuenta propia como ajena, donde el número de ocupados se habría reducido, conjuntamente, en 16.300 efectivos, en contraste con el incremento de 12.800 nuevos asalariados que experimentó el sector público.

La caída del empleo se ha producido en paralelo con una incorporación de activos al mercado laboral de Canarias de 44.900 personas (+4,28% trimestral), lo que ha incidido en un aumento de la población parada en las Islas en 47.800 nuevos desempleados durante el último trimestre, lo que supone un incremento del 21,16% respecto del dato estimado durante el trimestre anterior.

Este avance prácticamente duplica el incremento que experimenta el desempleo en el conjunto del territorio nacional, donde la población parada se ha incrementado en un 10,54 por ciento.

De los datos de este último trimestre, cabe destacar la corrección a la baja que ha experimentado la población inactiva en las Islas, tras el fuerte avance que había experimentado durante el trimestre anterior, en el que se había estimado un incremento de 102.700 nuevos inactivos.

En esta ocasión, y tras el levantamiento del Estado de Alarma, la cifra de inactivos en Canarias se ha reducido en 41.700 personas que se incorporan nuevamente al mercado laboral como activos, aunque en un contexto en el que continúa destruyéndose empleo, por lo que estos nuevos activos impactan directamente sobre la cifra de desempleo del tercer trimestre, y explican el fuerte incremento que experimenta la tasa de paro que se sitúa ya en el 25,04% de la población activa, 3,49 puntos más que en el segundo trimestre de 2020, y casi 9 puntos por encima de la media nacional que se ha situado en el 16,26% en el tercer trimestre del año.

Los datos de afiliación a la Seguridad Social a último día del mes de octubre también denotan un comportamiento similar, toda vez que, aunque el número de afiliados en el Archipiélago experimentó un ascenso mensual de 6.375 trabajadores (+0,8%) al cierre del mes, la mayor parte de este aumento se sustentó en las ramas más relacionadas con el sector público, especialmente en “Educación” (+3.183 nuevas altas), la “Administración Pública” (+1.601 efectivos) y “Sanidad” (+701 afiliados).

En cambio, actividades clave para Canarias como son la “Hostelería” y el “Transporte” han seguido destruyendo empleo en el último mes, anotando 1.113 y 88 afiliados menos, respectivamente.

Con respecto al paro, el desempleo en las Islas se incrementó en octubre en 8.207 personas, un 3,23% más que en el mes anterior, y que casi triplica el contabilizado en el conjunto del país (+1,31%). En términos interanuales, el paro se elevó en 52.356 trabajadores, un 24,9% más que en octubre de 2019, situando el total de inscritos como demandantes de empleo en Canarias en 262.487 desempleados.

Se debe tener en cuenta, además, que la compleja situación que atraviesa el empleo en Canarias se pudiera ver agravada por los rebrotes de nuevos contagios en nuestros principales mercados emisores de turistas, y que pudiera retrasar la recuperación de la actividad turística de las Islas.

La entrada de turistas extranjeros en el mes de octubre logró repuntar con respecto al mes anterior en 47.252 viajeros (+47,5%), aunque en lo que va de año, la demanda turística en las Islas todavía acumula una caída del 67,8%, equivalente a 7,3 millones de turistas menos que los contabilizados en el mismo periodo de 2019.

En este contexto, el consumo se mantiene aún muy débil y los precios han experimentado un crecimiento muy moderado en el mes de octubre, del orden del 0,6%, impulsados principalmente por componentes estacionales ligados a grupos como “Vestido y Calzado”, ante el inicio de la nueva temporada de otoño, o el grupo “Educación”, como resultado del inicio del nuevo curso escolar.

En términos interanuales, los precios en las Islas apreciaron un leve incremento del 0,3%, que contrasta con el descenso experimentado en el conjunto del territorio nacional (-0,8%), debido a la mayor caída anotada por los combustibles a nivel nacional, cifrada en un 13,4%, frente al descenso del 5,1% en el Archipiélago.

En definitiva, no cabe duda de que Canarias encara el cierre del año confrontando un difícil escenario marcado por la incertidumbre en el que será de vital importancia mantener mecanismos que han demostrado su eficacia para amortiguar el impacto de la crisis sanitaria como los ERTES, y trabajar para que la actividad económica de las Islas se sitúe en el camino de la recuperación y el crecimiento, implementando medidas que promuevan un gasto público eficiente, productivo y sostenible, evitando elevar la presión fiscal y otras medidas que pudieran distorsionar el desarrollo de la actividad económica.

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