Coyuntura Socioeconómica 2022

Conclusiones del Informe de Coyuntura Socioeconómica, Noviembre 2022

Puede acceder al informe completo a través del siguiente enlace: Noviembre 2022

A poco menos de un mes para el cierre de 2022, la economía internacional continúa muy condicionada por la persistencia de la incertidumbre derivada de unos niveles de inflación que continúan en cotas muy elevadas, con lo que la política monetaria de los principales Bancos Centrales del planeta sigue endureciéndose, aunque a un ritmo ligeramente menos intenso que en los últimos meses.

El encarecimiento de los precios y las alzas de tipos de interés siguen repercutiendo en una economía global que presenta evidentes signos de ralentización, y así lo demuestran indicadores de actividad, como el PMI compuesto, que se sitúa en zona contractiva en las principales economías del mundo al término del mes de noviembre.

Por otra parte, las tensiones geopolíticas derivadas de la guerra entre Ucrania y Rusia siguen haciendo mella en el panorama global, un conflicto que se mantiene abierto tras casi diez meses desde su inicio, y cuyas repercusiones económicas, principalmente en materia de precios energéticos y agroalimentarios, continúan afectando a los mercados.

En este sentido, gran parte de las economías siguen adoleciendo de altos niveles de inflación, destacando las europeas, que continúan constatando un encarecimiento notorio en las cestas de consumo, y ello a pesar de que en los últimos meses del año han comenzado a apreciarse signos de moderación en los precios de las materias primas y en los costes energéticos.

Esta evolución favorable de los costes de la energía ha llevado a las principales instituciones y organismos a mejorar la previsiones de crecimiento para el presente ejercicio, tal y como señala la OCDE en su último informe de previsiones económicas, donde se estima que el PIB mundial culminará 2022 con un incremento del 3,1%, una décima más que la previsión anterior, aunque mantiene la proyección para 2023 en el 2,2% por ciento.

Entrando en el detalle de las principales economías, en Estados Unidos, la inflación general se sitúo en el 7,1% interanual al término del pasado mes de noviembre, siete décimas menos que en octubre, lo que confirma la moderación de los últimos meses.

Esto ha llevado a la Reserva Federal a reducir el ritmo de endurecimiento monetario, anunciando, en su última reunión, un incremento de 50 puntos básicos en los tipos oficiales hasta situarlos en el intervalo del 4,25%-4,50%, tras cuatro subidas consecutivas de 75 puntos.

En este escenario, la OCDE ha elevado en tres décimas el crecimiento esperado de la economía estadounidense para 2022, situándolo ahora en el 1,8%, al tiempo que mantienen la previsión para 2023 en un 0,5 por ciento.

Por su parte, la economía china continúa mostrando altos niveles de incertidumbre en su actividad económica ante la crisis del sector inmobiliario y el enfriamiento de la demanda, tanto interna como externa.

No obstante, el Gobierno del país ha anunciado que podría relajar en cierta medida las restricciones de su política de “COVID cero”, además de otras medidas de apoyo al sector inmobiliario, con el fin de impulsar la economía, aunque se espera que sus efectos no cristalicen hasta medio o largo plazo, lo que plantea un escenario de elevada incertidumbre para una de las economía más exportadoras del planeta.

Ante esta tesitura, la OCDE ha revisado las perspectivas de crecimiento de China, situando la previsión para 2022 en el 3,3%, una décima más que su anterior informe, mientras que rebaja la de 2023 en una décima, hasta el 4,6 por ciento.

En lo que atañe a la Eurozona, las expectativas sobre los precios comienzan a moderarse tras situarse la inflación interanual en noviembre en un 10,0%, después de computar su máximo histórico en octubre (+10,6%), aunque la actividad industrial continúa mostrando señales de estancamiento, sobre todo en el caso de Alemania.

Por su parte, el Banco Central Europeo acordó en su última reunión situar el tipo de interés de referencia en el 2,50%, un incremento de 50 puntos básicos, que, al igual que en el caso de la Reserva Federal, supone una moderación en la intensidad de la normalización monetaria, tras dos alzas consecutivas de 75 puntos.

En cuanto a las previsiones más recientes de la Zona Euro, el BCE ha mejorado su estimación de crecimiento del PIB para el conjunto del Área hasta el 3,4% para 2022, tres décimas más que en su informe de septiembre; mientras que, en cambio, ha reducido su proyección para 2023 en cuatro décimas, situándola en un 0,5 por ciento.

En lo que respecta a la economía española, la crisis energética sigue mermando la actividad industrial, si bien, la moderación de los costes supuso una nota positiva para el sector, en un contexto en el que la actividad turística registró resultados favorables.

En cuanto a las previsiones, la OCDE espera que el PIB de nuestro país crezca un 4,7% en 2022, tres décimas más que en la anterior previsión de junio, aunque para 2023 han revisado su estimación a la baja en dos décimas, hasta el 1,3 por ciento.

Analizando a continuación el comportamiento de los indicadores de coyuntura más recientes, los datos del mercado laboral español muestran que la afiliación siguió incrementándose a lo largo del pasado mes de noviembre, superando en un 0,5% el dato del décimo mes del año. Esto implica 94.236 trabajadores adicionales con respecto a octubre, y 511.743 efectivos más que doce meses antes, un repunte relativo del 2,6 por ciento.

En relación con las estadísticas previas a la irrupción del COVID-19, los datos de afiliación muestran un crecimiento del empleo de 959.146 trabajadores, un repunte relativo del 5,0%, con respecto a las cifras anotadas durante el mes de febrero de 2020.

Trasladando el análisis al ámbito de Canarias, el empleo también repuntó en el undécimo mes del año, al contabilizar 8.425 trabajadores más que en septiembre, un avance del 1,0%, hasta alcanzar un total de 870.975 efectivos en alta laboral.

Este crecimiento del empleo en las Islas se concentró en los servicios, que sumaron 7.820 trabajadores adicionales, siendo el “Comercio” y la “Hostelería”, con avances respectivos de 2.446 individuos y 2.397 trabajadores, las ramas con crecimientos más destacados en relación con el pasado mes de octubre.

Desde un enfoque interanual, el número de afiliados en el Archipiélago continúa constatando un comportamiento ascendente, registrando 43.778 trabajadores más que en noviembre de 2021, lo que se traduce en un alza relativa del 5,3 por ciento.

En comparación con los datos previos a la pandemia, el empleo en las Islas anotó 51.759 trabajadores por encima del resultado que se registraba en el segundo mes de 2020, lo que supone un incremento relativo del 6,3 por ciento.

Se trata de un aumento que, como venimos indicando, responde principalmente al comportamiento al alza que han mostrado las actividades más relacionadas con el sector público durante este periodo, como son “Sanidad”, “Educación” y “Administración Pública”, que, en conjunto, contabilizan 24.804 afiliados más que en el mes anterior a la pandemia.

En este mismo intervalo, la “Hostelería” registra un repunte de la afiliación de 4.991 efectivos, en un contexto de recuperación de la actividad turística, si bien, otras ramas esenciales para la economía canaria, como los “Transportes” y el “Comercio”, constatan aumentos más moderados, sumando, respectivamente, 1.193 y 1.020 personas más que antes de la crisis sanitaria.

En cuanto a las cifras de paro registrado, en el conjunto del país se anotó en noviembre un descenso mensual de 33.512 parados, un 1,15% menos que en octubre, frente a la caída del 0,86% anotada en el Archipiélago, donde se constataron 1.620 desempleados menos que durante el mes anterior.

En términos interanuales, el desempleo se redujo en el ámbito estatal en 301.307 demandantes, un 9,47% menos que el mismo mes del pasado año, un descenso muy similar al constatado en Canarias, del orden del 9,76%, 20.147 parados menos.

Concluyendo con las cifras del mercado de trabajo, resulta relevante tener en cuenta que los datos correspondientes al paro registrado deben interpretarse con cierta prudencia, ya que estos no incorporan como parados a los demandantes de empleo ocupados que se encuentran en situaciones de inactividad, como es el caso de las personas con contrato fijo discontinuo.

En este sentido, al término del mes de noviembre se contabilizó en el conjunto nacional un total de 1.071.296 demandantes de empleo ocupados, 110.697 más que en octubre (+11,5%); al tiempo que en Canarias se observó un aumento de 633 demandantes (+2,3%), hasta alcanzar las 28.415 personas.

Por otra parte, y en lo referente a la actividad turística, el mes de noviembre arrojó un comportamiento alcista en la entrada de viajeros desde el extranjero a Canarias, cifrado en un 2,5% mensual, 30.134 visitantes más que en el mes de octubre, hasta contabilizar un total de 1.221.783 personas.

Asimismo, en lo que va de año, los visitantes foráneos entrados en las Islas acumulan un incremento del 157,0%, lo que equivale, en términos absolutos, a un crecimiento de 6,9 millones de visitantes; mientras que, en sentido opuesto, en relación con el periodo enero-noviembre de 2019, se evidenció un descenso del 5,9%, con 709.964 viajeros menos.

En materia de precios, el IPC cerró el mes de noviembre en las Islas con un aumento mensual del 0,3%, a diferencia de la media nacional, que anotó un descenso del 0,1 por ciento.

Esta evolución dispar se debió, principalmente, a la mayor caída apreciada en el conjunto del país por el grupo “Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles”, del orden del 3,5%, en comparación con Canarias, donde se redujo un 3,1%, a pesar de que en el Archipiélago la factura eléctrica retrocedió en mayor medida (-11,9%) que a nivel nacional (-8,6%).

Asimismo, el grupo “Alimentos y bebidas no alcohólicas” se encareció el doble en el Archipiélago que a nivel estatal, con una elevación mensual del 1,0%, frente al 0,5% observado en el concierto nacional; mientras que el grupo “Transporte” anotó un incremento en las Islas del 0,8%, manteniéndose invariable en el ámbito del Estado, debido a que los carburantes ascendieron en el Archipiélago, a razón de un 0,1% mensual, al tiempo que se aminoraron en el conjunto de España (-1,3%).

Desde la perspectiva interanual, la inflación en Canarias repuntó un 6,9%, superando en una décima el ascenso anotado por la media del Estado (+6,8%), en un escenario en el que el impacto de los componentes energéticos sobre los elementos más estructurales del IPC llevó al grupo “Alimentos y bebidas no alcohólicas” a anotar un repunte interanual del 15,1 por ciento.

Además, los precios de “Transporte” ascendieron un 9,2% interanual, en un contexto de encarecimiento de los carburantes (+11,3%); al tiempo que “Restaurantes y hoteles” (+8,5%) y “Muebles, artículos del hogar y artículos para el mantenimiento del hogar” (+8,0%), también sobresalieron con alzas notables.

En lo que concierne a la inflación subyacente, esta volvió a situarse en las Islas por encima del conjunto del país, tanto en términos mensuales (Canarias +0,9%; España +0,7%) como interanuales (Canarias +6,8%; España +6,3%), lo que muestra la mayor tendencia inflacionista de los elementos más estructurales de la cesta de consumo en el Archipiélago y el trasvase del impacto de los componentes energéticos sobre la inflación.

A tenor de estos resultados, la contención de la inflación constituye uno de los retos más relevantes que debe afrontar la economía canaria en el corto plazo, debido al efecto negativo que ejerce sobre la capacidad de gasto de las familias y a su repercusión en el conjunto de la economía.

Por tanto, resulta esencial la adopción de medidas en este sentido que, además, sirvan de apoyo al tejido productivo del Archipiélago para compensar los sobrecostes a los que este se ve expuesto.

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