Coyuntura Socioecon�mica 2020

Conclusiones del Informe de Coyuntura Socioeconómica, Junio de 2020

* Puede acceder al texto íntegro del Informe a través del siguiente enlace Informe junio 2020

La actividad económica global ha comenzado a emitir las primeras señales positivas que ya están recogiendo los principales indicadores de confianza, si bien, la recuperación de la economía internacional está resultando más lenta y gradual de lo que se había previsto inicialmente, debido al mantenimiento de las medidas de distanciamiento social y el continuo deterioro del tejido productivo, tal y como señala el Fondo Monetario Internacional en su último informe de previsiones macroeconómicas.

En este sentido, las previsiones apuntan a que la recuperación del consumo será más débil y que la inversión se verá atenuada por el alto grado de incertidumbre que aún planea sobre la evolución de la pandemia y la posibilidad de nuevos rebrotes que obliguen a paralizar la actividad.

Así, las últimas proyecciones de crecimiento del FMI suponen un revisión a la baja de las estimaciones en todos los países para 2020, lo que llevaría al PIB mundial a caer un 4,9% al cierre del presente ejercicio, recuperándose en 2021 a razón de un 5,4 por ciento.

Por otro lado, la OCDE ha publicado sus previsiones del mercado laboral para el año en curso, indicando que el desempleo se mantendrá en niveles elevados al menos hasta bien entrado 2021.

Según estas previsiones, la tasa de paro media de los países que conforman el grupo de la OCDE se situaría en torno al 10% al término de 2020, duplicando así la registrada en 2019 cuando se había situado en el 5,3%, aunque, de producirse un segundo brote significativo de la pandemia, el desempleo podría llegar, según sus estimaciones, a cotas del 12 por ciento.

En cuanto a los mercados financieros, el temor a un nuevo incremento en la tasa de contagios del COVID-19 y el conflicto comercial entre Estados Unidos y China mantienen elevada la volatilidad, aunque los signos favorables que han comenzado a mostrar algunos indicadores de actividad y de confianza han relajado en cierta medida la actitud de los inversores.

Por lo que se refiere a las materias primas, los precios mantienen la senda alcista que comenzaron a registrar durante el mes de mayo, y en este contexto, la cotización del petróleo  tipo Brent apuntó un incremento mensual del 45,3% durante junio, situándose en el entorno de los 40,5 dólares por barril, el precio más alto desde la irrupción del coronavirus, aunque inferior aún al que registraba hace un año, cuando cotizaba por encima de los 60 dólares.

En lo que respecta a Estados Unidos, los indicadores de confianza, aunque aún se sitúan en valores muy modestos, evolucionan de forma positiva, tal como indica el índice de actividad manufacturera (ISM), que se situó en junio en los 52,6 puntos, tras estar por debajo de los 50 puntos desde el mes de marzo.

El mercado de trabajo estadounidense, tras haber registrado cifras históricas de destrucción de empleo durante los primeros meses de la pandemia que lo llevaron a destruir 22 millones de empleos, también ha comenzado a mostrar cifras positivas y durante los meses de mayo y junio habría recuperado ya 7,5 millones de empleos, aproximadamente un tercio del empleo destruido durante la crisis.

De esta manera, con las primeras medidas de desconfinamiento y recuperación gradual de la actividad que ha iniciado la economía, la tasa de paro lograba aminorarse en 2,2 puntos, hasta situarse en 11,1%, aunque no debe perderse de vista que el ascenso de los contagios y el refuerzo de las medidas de contención del COVID-19 en diversos lugares del país podrían condicionar la recuperación efectiva de la actividad.

En todo caso, el FMI prevé que el PIB de la economía estadounidense se aminore un 8,0% a lo largo de 2020, aunque podría crecer en 2021 a tasas del 5,4 por ciento.

En China, los índices de compras en la industria manufacturera y de servicios (PMI) alcanzaron valores alentadores que sugieren una mejora en el nivel de actividad del país asiático, lo que, además, se verá favorecido por el estímulo fiscal que ha previsto el Gobierno chino.

En este contexto, las proyecciones de crecimiento del FMI para la economía china se sitúan en un aumento del PIB del 1,0% en 2020, y del 8,2% al término de 2021.

En lo que concierne a la Eurozona, se espera que los resultados del segundo trimestre muestren una intensa recesión,  si bien, algunos indicadores de confianza están comenzando a adelantar una leve mejoría, aunque en términos muy moderados.

Este es el caso del índice de compras en la industria manufacturera y en los servicios (PMI) o el Índice de Sentimiento Económico (ESI), elaborado por la Comisión Europea, que apuntan a una modesta recuperación tras la retirada de las medidas de restricción.

En materia laboral, el aumento del desempleo del Área se está viendo contenido debido a las medidas de regulación temporal de empleo adoptadas por muchos de los Estados miembros, como ocurre con los ERTEs en España.

En cualquier caso, la Comisión Europea ha vuelto a revisar su panel de previsiones, estimando que el PIB de la Zona del euro se contraerá un 8,7% en 2020, recuperándose en 2021 a una tasa del 6,1 por ciento.

Por otra parte, tras la última reunión del ECOFIN, los ministros de Economía y Finanzas de los Estados miembros continúan trabajando y aún no han concretado aspectos clave del plan de recuperación propuesto por la Comisión Europea, quedando aún pendiente alcanzar un consenso sobre su cuantía, la distribución entre las ayudas no reembolsables y préstamos, los criterios de reparto entre países y la condicionalidad a la que estaría sujeto.

Con respecto a la economía española, el INE ha confirmado que el PIB nacional correspondiente al primer trimestre de 2020 disminuyó un 5,2% en relación con el trimestre anterior, dada la debilidad del consumo privado (-6,6%), la caída de la inversión (-5,7%), y la pérdida de dinamismo del sector exterior, tanto en el caso de las exportaciones (-8,2%) como de las importaciones (-6,6%).

En términos interanuales, el PIB ha caído 4,1% en comparación con el primer trimestre de 2019, en un escenario en el que la demanda interna contribuyó a este descenso con una aportación negativa de 3,7 puntos porcentuales, y la demanda externa restó cuatro décimas.

En cuanto a las previsiones, las principales instituciones internacionales coinciden en señalar que el PIB español será uno de los más afectados en 2020 por la pandemia y las medidas que se han adoptado para su contención.

En este sentido, la OCDE ha estimado una caída del PIB en España de entre el 11,1% y el 14,4%, en función de si se produce o no un segundo brote del virus; al tiempo que el FMI proyecta un descenso del 12,8%, y la Comisión Europea una contracción del 10,9 por ciento.

En lo que se refiere a las cuentas públicas, dada la situación de incremento del gasto público para financiar las medidas frente al COVID-19, el FMI ha estimado que el déficit público de España alcanzaría un 13,9% del PIB al término del ejercicio actual, y bajaría hasta el 8,3% en 2021; mientras que, en términos de deuda pública, la previsión de este organismo se sitúa en un 123,8% del PIB, al cierre de 2020.

Por su parte, el mercado laboral español, a pesar del levantamiento del Estado de Alarma y del reinicio paulatino de la actividad económica, continúa arrojando resultados negativos.

Los datos de afiliación a la Seguridad Social a último día del mes de junio indican que el empleo en nuestro país se redujo en 99.906 efectivos (-0,5%) si lo comparamos con las cifras anotadas en mayo, al tiempo que el paro registrado se incrementó en 5.107 desempleados (+0,13%).

El empleo en Canarias durante el pasado mes se ha comportado en términos muy similares, y el número de afiliados en el mes de junio se redujo en 5.327 personas (-0,7%), hasta contabilizar un total de 754.651 trabajadores en alta laboral.

Este comportamiento se debe a la caída apreciada por el conjunto de los servicios (-8.606 trabajadores), especialmente, las ramas de “Educación” (-5.077 efectivos), “Actividades administrativas” (-1.706 trabajadores) y “Transportes” (-1.186 afiliados); en un contexto en el que el resto de sectores lograban mejorar la afiliación, principalmente en la construcción, donde se anotaron 2.653 altas más que en mayo.

El sector agrario experimentó un aumento de 451 efectivos, al tiempo que los afiliados en la industria apuntaron un ascenso de 175 inscritos.

La caída de la afiliación de este mes agudiza la destrucción de empleo que viene registrando Canarias desde el comienzo de la crisis sanitaria en el mes de marzo, y empeora el dato interanual que muestra cómo nuestro mercado laboral ha perdido 52.806 trabajadores en un año, como respuesta a la caída generalizada de la afiliación en todas las ramas de actividad, especialmente en aquellas con mayor vinculación al turismo, como son la “Hostelería”, el “Comercio” y los “Transportes”, que, en conjunto, han perdido 29.240 empleos con respecto al dato de hace un año.

Pese a ello, el paro registrado se incrementó en las islas en 640 desempleados, un 0,25% más que en el mes precedente, y en este sentido, continua siendo necesario destacar que los procedimientos de regulación temporal de empleo (ERTEs) han desempeñado un papel clave para contener las cifras de desempleo en nuestra región.

Los últimos datos disponibles, fechados a 12 de junio, muestran que en el Archipiélago se gestionaron 28.652 solicitudes, con un total de 204.675 trabajadores afectados, lo que supone un 27% de los trabajadores de las Islas que se han mantenido en alta laboral en Canarias a pesar de la paralización de la actividad productiva.

En lo referente al turismo, tras haber comenzado a levantarse las limitaciones del espacio aéreo de manera gradual y retomar las conexiones con países foráneos, a Canarias habría llegado un total de 5.016 turistas procedentes del extranjero y 30.148 viajeros nacionales durante el pasado mes de junio.

Estos datos adelantan una recuperación incipiente de la demanda aunque se sitúan muy alejados de los 956.088 turistas extranjeros que recibió Canarias en junio de 2019, y de los más de 400.000 turistas nacionales que visitaron las Islas en el mismo mes de hace un año.

En términos acumulados, durante el primer semestre de 2020, la demanda turística en las Islas se ha reducido en un 59,4%, lo que supone una caída de 5,2 millones de turistas en comparación con el mismo periodo del año anterior.

Otros indicadores como la matriculación de vehículos también acumulan caídas destacadas, con valores negativos que superan el 50% hasta junio.

En lo concerniente a los precios, el IPC anotó un leve aumento del 0,4% en el mes de junio, debido a la influencia al alza que ejercieron los combustibles y los precios energéticos durante el pasado mes de junio, en un contexto marcado por el estancamiento del consumo y la debilidad de la demanda interna.

Con respecto al dato de hace un año, los precios en las Islas apreciaron un incremento del 0,8%, que contrasta con el descenso que ha experimentado la inflación en el conjunto del territorio nacional, donde acusaron un retroceso del 0,3%, debido a que en las Islas los precios de los carburantes han descendido menos de lo que lo hicieron en el conjunto del estado, donde se han reducido un 12,7%, frente al descenso del 3,4% apuntado en el Archipiélago.

La recuperación de la actividad tras 100 días de estado de alarma se está produciendo en un contexto que no está, en absoluto, exento de incertidumbre, siendo esencial para que el tejido productivo recupere el camino del crecimiento, desechar cualquier medida que incremente el esfuerzo fiscal de empresas y familias, cuyos efectos, lejos de beneficiar a la economía, penalizan su crecimiento. Resulta importante, además, mantener las medidas de flexibilidad en el mercado laboral como los ERTES que han demostrado ser mecanismos que van a permitir a las empresas adaptarse hasta que el ritmo de actividad económica se sitúe en niveles óptimos, una situación que como ya se preveía, va a ser lenta y gradual, y no se hará efectiva hasta final de año.

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