Conclusiones del Informe de Coyuntura Socioeconómica, Junio 2022

19 de julio de 2022|In Actualidad CCE

Puede acceder al informe completo a través del siguiente enlace: Junio 2022

El mantenimiento de las tensiones geopolíticas derivadas del conflicto en Ucrania han seguido acrecentando la incertidumbre en el panorama económico internacional, fruto, sobre todo, de la combinación de dos factores: las sanciones comerciales impuestas a Rusia y la respuesta del país soviético limitando sus exportaciones hacia occidente.

Estas tensiones han continuado incrementando la ya elevada volatilidad en los precios de las materias primas, tanto energéticas, como agroalimentarias, y han tensionado aún más las cadenas de suministro global, lo que está dificultando la contención de los niveles de inflación en los países más desarrollados, situándola, en la amplia mayoría de los casos, en máximos históricos.

Ante esta tesitura, los principales bancos centrales de esas economías han anunciado subidas de los tipos de interés para intentar contener este continuado incremento de los precios. Esta subida se produce en un contexto económico especialmente complejo, donde la pérdida de dinamismo de la actividad productiva podría incluso verse intensificada ante el endurecimiento de las políticas monetarias, y algunos analistas apuntan a que podrían desembocar en el inicio de un periodo de recesión a finales de 2022.

Con respecto a EEUU, el FMI ha reducido, en su último informe monográfico sobre la economía de este país, las perspectivas de crecimiento del PIB para 2022 hasta el 2,3%, 1,4 puntos menos que en su informe de abril, y en 1,3 puntos para 2023, hasta situarlos en el 1,0% para el próximo año.

Esta revisión a la baja de las proyecciones estadounidenses se sustentan en la pérdida de impulso en el consumo interno a consecuencia de los altos niveles de inflación, y en la desaceleración observada por la inversión de este país en los últimos meses, condicionada, en gran medida, por el endurecimiento de las condiciones financieras.

En cuanto a los precios, el FMI prevé que Estados Unidos cierre 2022 con un incremento del IPC en torno al 6,7% y que se reduzca en apenas una décima (+6,6%) en 2023.

En lo que atañe a China, la incidencia de la pandemia parece haber comenzado a moderarse en la últimas semanas, lo que ha permitido reducir su política de “COVID cero”, y con ello, retomar una paulatina normalización de la actividad económica del país, tras una primera mitad del año muy condicionada por los confinamientos a los que se vio sometido su población.

Fruto de esta mayor apertura, los principales indicadores de la economía china han vuelto a constatar un comportamiento alcista tras los mínimos que se registraron en el mes de abril, destacando los índices PMIs manufactureros y no manufactureros correspondientes al mes de junio, que ya se sitúan en terreno positivo y por encima de los 50 puntos.

Cabe remarcar, por otro lado, que a diferencia de otras economías como la de EEUU o las europeas, la inflación en el país asiático se mantiene en cotas mucho más moderadas (el IPC de junio computó un ascenso interanual del 2,5%), lo que da más margen y flexibilidad a su Gobierno de cara a implementar políticas fiscales y monetarias más expansivas.

En lo concerniente a la Eurozona, la Comisión Europea ha vuelto a rebajar sus previsiones para la zona en su último informe de verano, estimando ahora un crecimiento del 2,6% al cierre de 2022, una décima por debajo de las anteriores previsiones de primavera, y del 1,4% para el 2023, 0,9 puntos menos que en su informe anterior.

Francia (2,4%), los Países Bajos (+3,0%) y Alemania (+1,4%) encabezan las mayores correcciones para 2022, con siete décimas menos para el primer caso, tres para el segundo y dos para el tercero; en un escenario en el que la Comisión ha elevado las previsiones de inflación para la Eurozona hasta el 7,6%, al cierre de 2022, 1,5 puntos por encima de lo estimado en el informe de marzo, al tiempo que para 2023 prevén una tasa del 4,0% interanual (1,3 puntos más).

Por su parte, las proyecciones publicadas por la Comisión Europea para la economía española se han mantenido inalteradas para el año 2022, con un crecimiento del 4,0% interanual, si bien para el ejercicio 2023 se han reducido en 1,3 puntos, hasta situarlas en el entorno del 2,1 por ciento.

No obstante, el organismo europeo advierte de un incremento especialmente significativo de la inflación para el conjunto de 2022 (+8,1%), y también para 2023 (+3,4%), esto es, 1,8 puntos más que el valor estimado anteriormente para este año, y 1,6 puntos más para el próximo, con respecto a los valores que habían estimado en su informe anterior.

Entrando a analizar los últimos datos del mercado laboral de nuestro país, los resultados muestran que la afiliación a la Seguridad Social anotó, a último día del pasado mes de junio, un descenso del 0,4%, equivalente a 79.253 trabajadores menos que en mayo, aunque, en términos interanuales, el empleo mejoraba los datos del año anterior en 813.899 efectivos, lo que implica un incremento relativo del 4,2 por ciento.

Asimismo, en relación con las cifras previas a la irrupción del COVID-19, el número de afiliados resultó en junio ya un 4,2% superior al observado en el segundo mes de 2020, 813.936 trabajadores adicionales.

En cuanto al paro registrado, este se redujo durante el pasado mes de junio un 1,45% mensual, esto son, 42.409 parados menos que en el mes precedente; y en comparación con las cifras de un año antes, el desempleo se contrajo un 20,30%, 733.757 demandantes menos.

Trasladando la comparativa al ámbito de Canarias, los datos de empleo también mostraron un descenso en el número de afiliados en el último mes de junio, al contabilizar 7.602 trabajadores afiliados al conjunto del Sistema en comparación con el mes de mayo, lo que supone una caída del 0,9% mensual, hasta alcanzar un total de 830.904 efectivos en situación de alta laboral.

Esta moderación en el empleo se concentró, fundamentalmente, en el conjunto de los servicios, que contabilizaron 8.392 trabajadores menos, especialmente, en la rama “Educación” (-7.189 trabajadores), como resultado de la finalización del curso escolar; seguida de las “Actividades administrativas y de servicio auxiliar” y los “Transportes”, que mostraron caídas de 2.505 y 1.012 efectivos laborales, respectivamente, en relación con el mes inmediatamente anterior.

En cambio, en términos interanuales, los datos de afiliación  en Canarias continúan mostrando variaciones positivas y suman 66.396 trabajadores más, en comparación con el mes de junio de 2021, lo que implica un crecimiento relativo del 8,7 por ciento.

Con respecto a los datos previos al inicio de la crisis sanitaria, la afiliación a la Seguridad Social en las Islas se sitúa 11.688 trabajadores por encima del dato que se registraba en el mes de febrero de 2020, lo que se traduce en un ascenso del 1,4 por ciento.

Tal y como ha venido sucediendo en meses anteriores, este resultado obedece, principalmente, al incremento que han mostrado durante estos años las ramas de actividad más vinculadas al sector público, como son la “Administración pública” y la “Sanidad” que, de forma agregada, contabilizaron un aumento de 15.324 trabajadores.

En sentido opuesto, otras ramas que resultan determinantes para la economía de Canarias, como son la “Hostelería”, el “Comercio” y los “Transportes”, aún registran niveles de empleo inferiores a los niveles pre-pandemia, evidenciando una minoración conjunta de 10.466 efectivos.

En lo concerniente a la cifra de paro registrado en Canarias, en junio se observó un descenso mensual del 1,81%, lo que supone, en términos absolutos, 3.498 parados menos que en el mes precedente, contabilizando un total de 190.244 demandantes de empleo al término del sexto mes del presente curso.

Desde un enfoque interanual, el paro en las Islas se contrajo un 30,69%, una caída de 84.231 desempleados en relación con el mismo mes del ejercicio precedente.

En este contexto, la actividad turística del Archipiélago continúan mostrando una recuperación de la demanda y las previsiones apuntan a que continuará en valores positivos durante la temporada estival.

Así, por ejemplo, y atendiendo a las estadísticas más recientes que publica AENA, en el transcurso del pasado mes de junio llegaron al Archipiélago 919.655 visitantes desde el extranjero, lo que implica un crecimiento de la demanda internacional del 3,2%, que equivale a 28.844 viajeros más que en mayo.

Ampliando la comparativa con los datos que se contabilizaban hace un año en Canarias, se aprecia un repunte del número de turistas extranjeros que llegan a las Islas de 695.323 personas, aunque, aún son inferiores a los datos que se constataban durante el mismo mes de 2019, con una caída de 36.433 viajeros.

En cuanto a los precios, el IPC en Canarias computó en junio un crecimiento mensual del 1,5%, en un escenario en el que los grupos “Transporte” y “Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles” volvieron a destacar como los más inflacionistas, con ascensos mensuales del 2,9% y del 2,5%, respectivamente, lo que obedece al comportamiento alcista que han seguido mostrando los precios de los carburantes (+5,7%) y la electricidad (+7,8%).

En términos interanuales, los precios de consumo en las Islas continuaron escalando y contabilizaron un significativo ascenso que se situó en el 8,5% en el Archipiélago y el 10,2% en el ámbito del Estado.

Los avances que han seguido registrando la factura eléctrica (+34,3%) y los combustibles (+27,7%) volvieron a repercutir con fuerza sobre los grupos “Vivienda” y “Transportes”, que experimentaron aumentos del orden del 13,9% en el primer caso, y del 13,4% en el segundo, con respecto a junio de 2021.Asimismo, se debe destacar una vez más el fuerte incremento del 13,3% descrito por el grupo “Alimentos y bebidas no alcohólicas”, que supera, incluso, al observado en el concierto nacional (+12,9%).

De este modo, el incremento de los precios de los alimentos repercute en un avance de 3,1 puntos en la inflación general en Canarias, y el encarecimiento de la energía explica 3,2 puntos de la inflación general en las Islas.

En este contexto, la inflación subyacente continúo al alza durante el pasado mes de junio, y registró un avance del 0,8% mensual y del 5,4% interanual (superando nuevamente su mayor valor de la serie histórica), lo que viene a confirmar nuevamente el impacto que están teniendo los efectos de segunda ronda sobre los componentes más estructurales del índice general.

El panorama que describe la coyuntura actual debe llevarnos a  evitar tomar decisiones que repercutan en una mayor escalada de los precios energéticos y de los alimentos en el corto plazo.

Muy al contrario, deben establecerse paquetes de apoyo destinados a contener el encarecimiento de los precios en los bienes y servicios que componen la parte más estructural de la cesta de consumo, y compensar los sobrecostes que sufre nuestro tejido productivo, debidos a su lejanía e insularidad.

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