Coyuntura Socioecon�mica 2020

Conclusiones del Informe de Coyuntura Socioeconómica, Julio 2021

Puede acceder al informe completo a través del siguiente enlace: Julio 2021

El informe de previsiones del Fondo Monetario Internacional ha mantenido, en su última actualización, que el PIB mundial cerrará el presente ejercicio con un aumento del 6,0%, aunque en lo que respecta a 2022, el FMI describe un escenario más optimista, y prevé un crecimiento del PIB cinco décimas superior al estimado durante el pasado mes de abril, que será del orden del 4,9 por ciento.

Por su parte, las economías avanzadas crecerían a un ritmo mayor del previsto, cerrando el año con un alza del 5,6%, cinco décimas por encima de la previsión anterior, debido a que las políticas de estímulo están confiriendo una mayor solidez a las perspectivas de recuperación, dada la intensidad de las ayudas y su permanencia en el tiempo.

Tal es el caso de Estados Unidos, cuya economía cerró el segundo trimestre con un incremento trimestral del PIB del 1,6%, y continúa beneficiándose, desde el pasado ejercicio, de notables paquetes de estímulos para la recuperación, si bien, no está exenta de riesgos de corte inflacionista y otros derivados de las nuevas variantes del COVID-19.

En este contexto, el FMI ha estimado que la economía estadounidense culminará el presente ejercicio con un ascenso del PIB del 7,0%, seis décimas más que en la anterior proyección.

En sentido opuesto, el crecimiento de las economías emergentes se revisó a la baja en cuatro décimas, hasta situarse en un 6,3% en 2021, debido a las mayores dificultades que siguen enfrentando estos países para acceder a la vacunación, y a que muchas de las medidas económicas diseñadas para contener el impacto de la pandemia y coadyuvar la recuperación económica se extinguieron ya el pasado año.

En el caso concreto de China, la economía sigue emitiendo algunas señales de desaceleración, lo que se ha visto empeorado por la pérdida de dinamismo de la producción industrial y las ventas minoristas, debido a los ligeros rebrotes del virus y las medidas adoptadas para atajarlos, llevando al FMI a revisar a la baja la previsión de la economía china para 2021, hasta el 8,1% (tres décimas menos).

En lo relativo a la Eurozona, la normalización de la actividad continúa otorgando cierto grado de optimismo, aunque con mucha cautela, al crecimiento del conjunto del Área, tras haber cerrado el segundo periodo del año con un alza trimestral del 2,0 por ciento. Así, el FMI estima que la Zona euro crecerá en el transcurso de 2021 un 4,6%, dos décimas más que lo proyectado en el informe de previsiones anterior, culminando 2022 medio punto por encima (+4,3%) de lo que se había previsto en el pasado abril.

En lo que concierne a la economía española, los datos de avance de la Contabilidad Nacional, publicados por el INE, muestran un incremento trimestral del PIB del 2,8% durante el segundo trimestre del ejercicio, debido a la mejora que ha propiciado el levantamiento gradual de algunas de las restricciones que atenazan la actividad económica, y el fuerte avance experimentado por el proceso de vacunación durante los últimos meses.

Por componentes, el consumo de los hogares repuntó al alza con un avance del 6,6% durante el segundo periodo, aunque la inversión aún permanece en valores negativos constatando una caída trimestral del 1,5%, tanto en construcción (-2,0%) como en maquinaria y bienes de equipo (-1,9%).

En cuanto al sector exterior, las exportaciones habrían aumentado un 0,4% trimestral, al tiempo que las importaciones evidenciaron un repunte del 2,9 por ciento.

Atendiendo al lado de la oferta, el crecimiento que experimentó la economía española se apoyó en la reactivación del sector servicios, cuyo VAB se incrementó un 3,4%, con un avance destacado en el ámbito del “Comercio, transporte y hostelería”, cifrado en un 5,5% con respecto al trimestre anterior.

En términos interanuales, la economía española habría mejorado en un 19,8% el dato de hace un año, si bien, no debemos olvidar que la actividad económica en nuestro país durante el segundo trimestre de 2020, y tras la declaración del Estado de Alarma, experimentó una drástica caída del 21,6 por ciento.

Por lo que se refiere a las previsiones, el FMI ha rebajado la estimación de crecimiento de nuestro país para este año hasta el 6,2%, dos décimas menos, en un contexto en el que la actividad económica no se ha reactivado como se esperaba en un principio, debido a nuevas restricciones impuestas tras el resurgimiento de la incidencia del COVID-19 desde finales del primer semestre de 2021, lo que sigue dificultando la recuperación.

No obstante, las proyecciones sobre el crecimiento de España realizadas por este organismo dibujan un escenario más positivo de cara a 2022, con un aumento del PIB del 5,8%, 1,1 puntos más que en el anterior panel de previsiones.

En este sentido, el FMI sitúa a España como la economía avanzada que experimentará un mayor crecimiento, debido a la ejecución de los fondos europeos del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia, además de los avances en el proceso de vacunación.

Por otra parte, los datos más recientes del mercado laboral señalan que el empleo aumentó en 266.323 trabajadores en el mes de julio en el conjunto del territorio nacional, lo que implica un 1,4% más que en el mes previo.

Asimismo, en comparación con las cifras que se registraban antes de la crisis sanitaria, el número de afiliados a último día del mes resulta un 1,4% mayor que el registrado al término del mes de febrero de 2020, 267.428 efectivos más, aunque en preciso tener en cuenta que aún se mantienen en situación de ERTE 331.486 personas, un 1,7% de los trabajadores afiliados a la Seguridad Social.

En lo que respecta al paro registrado en el ámbito del Estado, el séptimo mes del año mostró un descenso mensual del 5,47%, lo que supone 356.536 personas menos en paro que en el mes de junio. Pese a ello, el desempleo sigue apuntando un notable aumento en relación con la situación prepandemia del orden del 5,25%, lo que se traduce en 170.451 personas más en paro que en febrero de 2020.

Atendiendo ahora a las cifras del mercado laboral de Canarias, se aprecia que la afiliación a la Seguridad Social apuntó también un aumento mensual del 1,5% durante el pasado mes de julio, lo que equivale a 11.124 afiliados más que los contabilizados durante el mes anterior.

Estos datos, referidos al último día del mes, muestran una recuperación del empleo en todos los sectores, especialmente en los servicios, donde el número de afiliados se habría incrementado en 10.324 nuevos trabajadores.

En esta ocasión, la hostelería sumaba 4.553 nuevos empleos, al tiempo que en Sanidad se registraron 3.631 altas adicionales. Además, en el comercio se apreciaron 1.774 efectivos más, mientras que las “Actividades administrativas y servicios auxiliares” apuntaron 1.495 nuevos afiliados.

En cuanto al resto de sectores, la agricultura y la industria constataron sendos aumentos mensuales de 296 y 287 trabajadores, respectivamente, al tiempo que la construcción sumó 217 efectivos más que en junio.

La afiliación supera también el dato de empleo de hace un año, al constatar un incremento de 16.558 personas en comparación con el dato de julio de 2020; sin embargo, a diferencia de lo que ocurre en el conjunto del país, el empleo aún se sitúa en valores inferiores a los que se registraban antes de la irrupción del COVID-19, acumulando un total de 43.584 trabajadores menos que en el segundo mes de 2020 (-5,3%).

No en vano, en las Islas se encuentran aún en situación de ERTE un total de 49.313 efectivos, lo que implica un 6,4% de los afiliados a la Seguridad Social en Canarias.

En cuanto al desempleo, los datos ponen de relieve un retroceso mensual del 7,42%, lo que implica, en términos absolutos, 20.374 parados menos que en el pasado mes de junio, con lo que el número total de demandantes se situó al cierre del séptimo mes del ejercicio en 254.101 personas.

No obstante, si ampliamos la comparativa al comienzo de la pandemia, el número de parados en Canarias sigue siendo un 22,26% mayor que en febrero de 2020, lo que resulta 17 puntos por encima del aumento registrado a escala nacional (+5,25%).

Por lo que se refiere a la actividad turística, la incertidumbre en torno a las restricciones a la movilidad y las medidas de contención de la pandemia en los principales mercados emisores siguen afectando de forma determinante en el Archipiélago, a un sector que no termina de reanudar su actividad de la forma deseada.

En este contexto, la entrada de turistas desde el extranjero a Canarias volvía a aumentar durante el mes de julio, y anotaba un incremento del 89,8% en comparación con el mes de junio, hasta alcanzar un total de 425.781 turistas foráneos; si bien, este dato dista mucho de las cifras que se registraban en Canarias en julio de 2019, cuando a las Islas llegaba más de un millón de visitantes desde el extranjero.

En este mismo sentido, la matriculación de vehículos experimentó en julio un aumento mensual del 11,3%, pero en comparación con el mismo mes de 2019, se observa un retroceso del 35,7%, destacando, sobre todo, las caídas de los vehículos para alquiler (-32,2%) y los de uso particular (-46,4%).

Por lo que respecta a los precios, estos se aminoraron en julio un 0,7% debido al impacto de las rebajas y la debilidad que aún muestra el consumo en Canarias.

En términos interanuales, en cambio, la inflación en las Islas anotó un repunte del 1,8%, en un contexto de avance generalizado de los precios en la mayor parte de los grupos que conforman el Índice, sobre todo en el grupo de “Vivienda, agua y electricidad”, que observó un incremento interanual del 7,8%, impulsados por el incremento de la tarifa eléctrica y el encarecimiento que vienen registrando los combustibles en el transcurso del año.

A tenor de los resultados anteriores, vuelve a constatarse sin lugar a dudas la situación de fragilidad en la que se mantiene la economía del Archipiélago, debido a su dependencia de aquellos sectores de actividad que continúan especialmente afectados por las restricciones y medidas de contención frente a la crisis sanitaria, lo que sigue poniendo de relieve la importancia de aplicar medidas de apoyo específicas dirigidas al tejido productivo, que ayuden a garantizar la solvencia de nuestras empresas y protejan el empleo que estas generan. Por otro lado, resulta esencial seguir insistiendo en la agilización de trámites y procedimientos para facilitar la obtención de licencias y permisos, así como la reducción de obstáculos regulatorios y financieros, impulsando la creación de nuevas empresas y fomentando el emprendimiento, lo que desempeñará un papel muy relevante a la hora de poder gestionar y ejecutar con eficiencia y eficacia los fondos que se reciban en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia.

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