Conclusiones del Informe de Coyuntura Socioeconómica, Febrero 2021

15 de marzo de 2021|In Actualidad CCE

Conclusiones del Informe de Coyuntura Socioeconómica, Febrero 2021

La economía internacional se encuentra todavía sujeta a un elevado grado de incertidumbre, en un contexto en el que el proceso de vacunación está siendo más lento de lo inicialmente previsto en ámbitos como el europeo, lo que sumado a la aparición de nuevas variantes del COVID-19 están dificultando el levantamiento de las restricciones en vigor para contener el avance de la pandemia.

Pese a todo, la relativa estabilización y mejora de la curva de contagios en algunos países durante las últimas semanas, junto con la aprobación de nuevos paquetes de estímulo fiscal en territorios como EEUU o Japón y el entorno financiero excepcionalmente acomodaticio, están permitiendo mejorar en cierta medida el sentimiento económico global y con ello la expectativa de que la reactivación económica pueda cobrar un mayor impulso en los próximos meses.

En este sentido se ha pronunciado la OCDE en su último informe de previsiones, en donde estiman que tras cerrar 2020 con una caída del 3,4%, el PIB mundial podría alcanzar a mediados de 2021 niveles previos al comienzo de la pandemia y finalizar el año con un crecimiento del 5,6%, lo que supone revisar al alza en casi un punto y medio sus proyecciones de diciembre, cuando estimaban que el crecimiento mundial se situaría en el entorno del 4,2 por ciento.

En cualquier caso, la OCDE ha resaltado que gran parte de esta mejora en las perspectivas dependerá de que se agilice el ritmo de producción y distribución de las vacunas, cuyo avance está resultando notablemente desigual entre territorios, y de que se acelere la aplicación de los nuevos paquetes de apoyo, como es el caso el Plan Europeo de recuperación, a fin de impulsar el crecimiento de la actividad y del empleo de una manera más sostenida.

Por otro lado, cabe señalar que la mejora de las perspectivas mundiales ha traído aparejado un nuevo repunte de la inflación en sus componentes más volátiles, especialmente acusada en el mercado de petróleo, habiéndose situado el precio del barril de Brent al cierre de febrero en los 62,77 dólares, su nivel más alto desde enero de 2020, respaldado también, desde el lado de la oferta, por la decisión de la OPEP y sus aliados de mantener el recorte de su producción como mínimo hasta mayo.

En lo que atañe a EEUU, tras el fuerte frenazo que supuso la intensificación de los rebrotes en este país en el último tramo de 2020, los últimos indicadores disponibles apuntan a que la recuperación de su actividad productiva ha cobrado un notorio empuje en el arranque de 2021.

Ello habría sido resultado del rápido avance de la tasa de vacunación y la reducción de los contagios entre su población, que ha permitido relajar algunas de las restricciones impuestas frente al COVID-19 y del efecto positivo que ha ejercicio sobre el consumo la puesta en marcha del paquete fiscal de 0,9 billones de dólares aprobado en diciembre, y al que se sumará en las próximas semanas el nuevo paquete aprobado recientemente por importe de 1,9 billones.

En este escenario, la OCDE prevé que el PIB estadounidense crezca un 6,5% en 2021 (3,3 puntos más que en su estimación anterior) y un 4,0% en 2022 (cinco décimas más).

En cuanto a China, tras cerrar el pasado ejercicio con un aumento del PIB del 2,3%, erigiéndose como uno de los pocos países que lograron finalizar 2020 en terreno positivo y en niveles prepandemia, la información económica más reciente sugiere que esta tendencia probablemente haya tenido continuidad durante los primeros meses de 2021.

En este contexto más favorable las autoridades chinas han comenzado a reducir la intensidad de sus estímulos, con el objetivo de evitar un mayor sobreendeudamiento de su economía y han anunciado que vuelven a fijar su objetivo de crecimiento en una tasa superior al 6,0 por ciento.

En cambio, en el ámbito de la Eurozona y pese a la mejor resiliencia mostrada por su economía frente a las medidas para contener la tercera ola de la pandemia, los datos del primer trimestre señalan que la reactivación sigue denotando una mayor fragilidad con respecto a otros territorios.

Al mismo tiempo, también parecen corroborar que las marcadas divergencias existentes entre los distintos sectores y países se han ido acentuando en los últimos meses, constatándose un mejor desempeño en aquellas economías en donde el sector industrial y las exportaciones tienen un mayor peso como puede ser Alemania, mientras que las más dependientes de los servicios y el turismo todavía afrontan una elevada incertidumbre.

En cualquier caso, la OCDE ha elevado las previsiones de crecimiento de la Eurozona en 3 décimas para 2021, hasta el 3,9%, y en cinco décimas para 2022, hasta el 3,8%, ante la expectativa de que los recientes avances en las campañas de vacunación permitan una mayor apertura de su actividad económica.

Dentro de esta revisión, destaca especialmente la efectuada para España, cuyo avance del PIB para 2021 ha sido elevado por la OCDE en siete décimas, hasta el 5,7%, y en ocho décimas para 2022, hasta el 4,8 por ciento.

No obstante, se debe destacar que pese al aumento de las previsiones para nuestra economía, este se produce en un escenario en el que el PIB español se habría reducido en 2020 un 11,0%, la mayor caída dentro de las economías avanzadas, y en valores muy alejados de los que maneja el Gobierno español para 2021 (+7,2%)

En materia de empleo, las cifras de afiliación a la Seguridad Social, a último día del mes de febrero, muestran un leve aumento del 0,1%, 14.290 trabajadores más que en enero. No obstante, en relación con febrero de 2020, el empleo se ha reducido en nuestro país un 2,3%, 438.494 efectivos menos con respecto al mismo mes del año anterior.

En cuanto al paro registrado, los datos de febrero denotan un incremento de 44.436 parados, un 1,1% más que en enero; al tiempo que, en comparación con el mismo mes de 2020, se elevó un 23,5%, 767.742 desempleados más que hace un año, hasta contabilizar un total de 4.008.789 desempleados.

Trasladando el análisis a Canarias, los principales indicadores de actividad y de empleo han vuelto a poner de relieve la especial sensibilidad de las Islas ante el impacto de la pandemia.

Así, los datos de la Contabilidad Trimestral de Canarias, publicados por el ISTAC, estiman que el PIB del Archipiélago se habría reducido en el último trimestre de 2020 un 0,2%, al contrario que en el conjunto nacional, en donde el PIB se habría incrementado un 0,4% con respecto al trimestre anterior.

Por sectores, la caída trimestral observada en Canarias habría sido encabezada, en términos relativos, por la construcción, que registró un descenso del 3,3% en comparación con el trimestre previo, seguida por la industria, cuyo VAB asociado se habría minorado durante el periodo un 1,0 por ciento.

Por el contrario, la agricultura habría incrementado su VAB un 0,6% y los servicios a razón de un 0,3%, lo que supone en este último caso una fuerte moderación del crecimiento observado durante el trimestre precedente (+23,3%).

Con respecto a hace un año, la economía de Canarias habría registrado un marcado retroceso del 20,2%, 11,2 puntos superior al observado por la media nacional (-9,1%) y el más severo de los estimados hasta la fecha por las distintas comunidades autónomas (Andalucía, -8,7%; Cataluña, -9,6%; Navarra, -5,9% y el País Vasco, -7,6%).

En cuanto al mercado laboral, los datos de afiliación a la Seguridad Social al cierre de febrero, apuntan a un ligero repunte del 0,1%, 1.019 efectivos más que en enero, aunque, con respecto al dato de hace un año, febrero de 2020, la afiliación en las Islas se ha reducido en 49.927 trabajadores, una caída del 6,1% que casi triplica al descenso anotado en el conjunto del país (-2,3%).

Desde este enfoque, los servicios han seguido encabezando la pérdida de afiliados, con 47.234 efectivos menos que hace un año, destacando la destrucción de empleo observada por la actividad privada en ramas como la “Hostelería”, el “Comercio”, los “Transportes” y las “Actividades administrativas”, que, en conjunto, han perdido 52.172 afiliados a la Seguridad Social en el último año.

El resto de sectores productivos también destruyeron empleo en el último año, con un descenso interanual de 1.428 trabajadores en la industria, de 785 empleados en la agricultura y de 480 afiliados en la construcción.

En lo que respecta al dato de paro registrado, este también refleja el mayor impacto del COVID-19 en Canarias, constatando que el desempleo en las Islas se incrementó en febrero en 4.247 personas, un 1,5% más que en el mes anterior.

Con respecto a hace un año, el paro también aumenta y lo hace de manera más intensa que en el total nacional, al superar en un 36,4% (23,5% nacional), el dato de paro de hace un año, lo que supone 75.640 personas más en situación de desempleo en el Archipiélago.

En cuanto al turismo, la entrada de viajeros procedentes del extranjero ha seguido muy condicionada por las restricciones y medidas de confinamiento en nuestros mercados emisores, y ha vuelto a situarse en terreno negativo durante el mes de febrero.

Así, el número de turistas extranjeros se aminoró en febrero un 13,8% en Canarias, 12.248 visitantes menos que en enero y acumula un retroceso de 2,2 millones de turistas en los dos primeros meses del año, un 92,8% menos que en el mismo periodo del ejercicio anterior.

Con respecto a otros indicadores de demanda interna, los datos de IPC correspondientes al mes de febrero, siguen constatando el marcado estancamiento que atraviesa el consumo, toda vez que evidencian un retroceso de los precios en Canarias del 0,5%, una décima menos que a escala estatal (-0,6%).

El retroceso del IPC en las Islas se debió, fundamentalmente, al descenso del 5,4% cifrado por “Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles”, en consonancia con la caída anotada por su subgrupo “Electricidad, gas y otros combustibles”, que se redujo en el último mes un 16,0%; y, en menor medida, con los retrocesos registrados por “Vestido y calzado” (-1,7%) y Ocio y cultura (-0,1%).

En términos interanuales, los precios en Canarias también se volvieron a situar en terreno negativo, con un retroceso del 0,4%, mientras que en el contexto nacional la inflación registró una tasa de variación nula.

El análisis expuesto vuelve a constatar el especial estado de fragilidad que atraviesa la economía de Canarias, lo que resalta, por un lado, la necesidad de acelerar el proceso de vacunación como paso previo indispensable para poder afrontar la fase de recuperación real, y por otro, agilizar la gestión de las medidas de apoyo destinadas a evitar la destrucción de nuestro tejido productivo y del empleo.

Resulta también de vital importancia minorar la imposición que siguen soportando nuestras empresas y autónomos, a través de la exoneración del 100% de las cargas sociales y tributarias en un periodo en el que la actividad productiva se encuentra todavía limitada por las necesarias medidas de contención y en muchos casos confrontando graves problemas de solvencia y sin ingresos.

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