Coyuntura Socioeconómica 2022

Conclusiones del Informe de Coyuntura Socioeconómica, Agosto 2022

Puede acceder al informe completo a través del siguiente enlace Agosto 2022

El panorama económico internacional continúa atravesando un periodo de alta incertidumbre, en el que el encarecimiento de la energía y de la cesta de consumo en la gran mayoría de países han intensificado las presiones inflacionistas, lo que ha llevado a los principales bancos centrales a elevar el ritmo de endurecimiento de la política monetaria.

Este contexto se ha visto aún más tensionado en las últimas semanas tras el cierre temporal por parte de Rusia del suministro de gas hacia Europa, elevando de forma notoria los precios energéticos; a lo que hay sumarle, además, la persistencia de los problemas de suministro globales, que, lejos de resolverse a raíz del conflicto entre Rusia y Ucrania, se ven recrudecidos como consecuencia de las nuevas señales de ralentización provenientes de la economía china, condicionando en gran medida los niveles de actividad económica mundial de cara a la última fase del año.

En este sentido, los últimos datos de los indicadores PMI de las principales economías del mundo adelantan una contracción en la producción, sobre todo en el caso de Estados Unidos y Alemania.

En el caso particular de la economía estadounidense, esta se ha situado en terreno de recesión técnica tras encadenar dos trimestres consecutivos con caídas en el crecimiento del PIB, y las expectativas para el resto del ejercicio no están exentas de incertidumbre, dado el estancamiento de la actividad económica y la desaceleración de la demanda prevista para los próximos meses.

En cuanto a los precios, EE.UU. culminó el mes de agosto con un alza interanual del 8,3%, que, si bien resulta algo menor que los incrementos de los últimos meses, sigue situándose en cotas muy elevadas, con lo que la mayoría de los analistas ya prevé que la FED podría llevar los tipos de interés, incluso, hasta el 4% al cierre del año.

En lo que se refiere a China, como ya mencionamos, la actividad económica sigue manifestando signos de desaceleración, en un contexto muy condicionado por los continuos confinamientos derivados de la política de “COVID cero”; por el cierre de muchas empresas exportadoras, derivado de la sequía registrada recientemente en este país; y por la situación de crisis que atraviesa el mercado inmobiliario.

En esta tesitura, el Banco Central chino, a contracorriente de la mayoría de los bancos centrales, decidió recortar los tipos de interés a finales de agosto, hasta el 3,65%, con el objetivo de incentivar la demanda interna del país.

En lo que concierne a la Eurozona, los primeros indicadores de confianza y actividad indican un empeoramiento de la economía durante el tercer periodo del año, en un escenario en el que las presiones inflacionistas siguen golpeando con una mayor intensidad a la economía europea, sobre todo al sector industrial.

Así, los precios del Área del euro volvieron a marcar un máximo histórico en el mes de agosto, con un aumento interanual del 9,1%, con lo que el Banco Central Europeo decidió, en su primera reunión tras los meses de verano, incrementar los tipos de interés en 75 puntos básicos, la mayor alza de su historia, hasta el 1,25 por ciento.

En este contexto, el BCE actualizó también su panel de previsiones para la Zona euro, indicando que, pese al aumento de tres décimas en la previsión para 2022, hasta el 3,1%, el crecimiento se frenará hasta el 0,9% en 2023 (1,2 puntos menos que en la estimación del pasado junio).

Asimismo, la institución financiera prevé que la inflación cerrará 2022 en el 8,1%, 1,3 puntos más que la previsión precedente, situándose en el 5,5% en 2023 (2 puntos por encima de lo previsto hace tres meses).

Por su parte, la economía española está mostrando un deterioro del consumo y de la actividad industrial a lo largo del tercer trimestre, aunque a un menor ritmo que la media europea. No obstante, la recuperación de la demanda turística continúa suponiendo una nota positiva, pese a la ligera moderación del último mes.

En materia de precios, el IPC cerró el octavo mes del año en España con un ascenso mensual del 0,3%, debido, sobre todo, al incremento de los precios de la electricidad (+7,6%), lo que llevó al grupo “Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles” a anotar un aumento mensual del 3,6 por ciento.

En el caso de Canarias, el alza de los precios fue más acusada, del orden del 0,6% mensual, lo que obedece a que la tarifa eléctrica se elevó con una mayor intensidad (+13,1%) que en el conjunto del país, mostrando un repunte mensual de los precios del grupo “Vivienda” del 4,5 por ciento.

Otra de las claves de este comportamiento diferenciado fue la caída más intensa apuntada por los precios de “Transporte” a nivel nacional (-3,7%), con respecto a la apreciada en el Archipiélago (-1,8%), fruto de la mayor disminución mensual de los carburantes en el conjunto del país (-7,1%), en comparación con la anotada en las Islas (-5,5%).

En términos interanuales, la inflación en el ámbito nacional anotó un fuerte crecimiento del 10,5% en el octavo mes del año, aunque resultó más moderada que el mes previo, a diferencia de lo sucedido en Canarias, donde el IPC cerró el mes de agosto con un alza del 9,5%, máximo de la serie histórica.

Los componentes energéticos siguen condicionando de forma significativa la evolución de los precios en Canarias, donde el precio de la electricidad (+55,3%) y el de los carburantes (+20,9%) volvieron a repercutir de forma directa y con fuerza sobre los grupos “Vivienda” y “Transportes”, que describieron sendos avances interanuales del 19,3% y del 12,8%, respectivamente.

Sin embargo, no hay que olvidar que estos elementos energéticos tienen también un efecto indirecto muy relevante sobre otros componentes del índice, como el grupo “Alimentos y bebidas no alcohólicas”, que experimentó un avance interanual del 13,3%, lo que supone, dada su notable repercusión sobre el conjunto de la cesta de consumo, un total de 3,1 puntos del aumento total de la inflación.

En este escenario, la inflación subyacente describió a escala nacional un crecimiento mensual del 0,4%, una décima por debajo del 0,5% observado en el Archipiélago; al tiempo que, en términos interanuales, computó un avance del 6,4% en el conjunto del territorio estatal, una décima superior al descrito por las Islas (+6,3%).

Así, los resultados muestran que los efectos de segunda vuelta que ha ido recogiendo la inflación desde el pasado año no se han podido frenar por el momento, lo que supone un trasvase de estos hacia los componentes más estructurales del índice general de precios.

Pasando a analizar a continuación las cifras más recientes del mercado laboral de nuestro país, estas muestran que la afiliación a la Seguridad Social apuntó en agosto un retroceso del 2,0%, lo que equivale a 409.429 trabajadores menos que en el mes de julio, hasta totalizar 19.865.765 trabajadores en situación de alta laboral.

No obstante, en términos interanuales, el empleo mejoraba los datos del mismo mes del año anterior en 670.650 efectivos, lo que se traduce en un crecimiento relativo del 3,5 por ciento.

De la misma manera, en comparación con los datos previos a la irrupción del COVID-19, el número de afiliados resultó en agosto un 3,0% superior al resultado apreciado en el segundo mes de 2020, lo que se traduce en 586.350 trabajadores adicionales, en un contexto en el que ramas clave como la “Hostelería”, el “Comercio” y el “Transporte” registraron de forma conjunta, un total de 295.886 trabajadores más que en febrero de 2020; en contraste con lo que viene sucediendo en Canarias, donde estas actividades aún se sitúan en terreno negativo, con 4.945 afiliados menos que el mes previo a la irrupción de la crisis sanitaria.

Retomando los datos mensuales, y atendiendo a lo sucedido en las Islas, el número de afiliados anotó en agosto un descenso mensual de 11.667 trabajadores, una contracción del 1,4%, hasta alcanzar un total de 827.331 efectivos.

Esta caída del empleo se concentró, principalmente, en el conjunto de los servicios, que registraron 11.349 personas menos, especialmente, en la rama de “Educación”, que anotó 9.402 efectivos menos con respecto al pasado mes de julio, fruto de la falta de actividad en el periodo estival.

Desde una perspectiva interanual, en cambio, los datos de afiliación en el Archipiélago continúan experimentando tasas de variación positivas, concretamente, del 7,6% con respecto a agosto de 2021, sumando 58.340 efectivos al término del mes de referencia.

En cuanto a las cifras previas al inicio de la pandemia, la afiliación en Canarias se sitúa 8.115 trabajadores por encima del dato que se anotó en el mes de febrero de 2020, lo que implica un repunte relativo del 1,0 por ciento.

Este resultado obedece, fundamentalmente, al ascenso que han mostrado a lo largo de estos años ramas de actividad más vinculadas al sector público, como son la “Administración pública” y la “Sanidad” que, conjuntamente, registraron un crecimiento de 18.186 trabajadores.

En lo concerniente al paro registrado, este se incrementó en el conjunto nacional un 1,40% mensual a lo largo del pasado mes de agosto, esto es, 40.428 parados más que en el mes inmediatamente anterior; al tiempo que, por el contrario, en relación con las estadísticas de un año antes, el desempleo se contrajo a razón de un 12,29%, 409.675 demandantes de empleo menos.

Por el contrario, en lo referido a las Islas, el desempleo computó una caída mensual del 0,60% en el octavo mes del año, 1.148 parados menos que en julio, registrando un total de 190.289 demandantes al cierre del mes estudiado.

En términos interanuales, el paro en Canarias se redujo un 18,77%, una minoración de 43.968 desempleados, en comparación con idéntico mes del año anterior.

Por otra parte, en cuanto a la actividad turística, la recuperación del sector en el Archipiélago se ha moderado durante el mes de agosto, tras haber encadenado dos meses consecutivos de crecimientos mensuales.

De esta manera, y atendiendo a las estadísticas más recientes publicadas por AENA, a lo largo del octavo mes del ejercicio llegaron a las Islas un total de 1.048.870 visitantes desde el extranjero, que equivale a una caída relativa del 2,1%, 22.213 viajeros menos que en julio.

No obstante, si ampliamos la comparativa con respecto al mismo mes de 2021, en el Archipiélago se observa un repunte del número de visitantes foráneos de 474.315 personas (+82,6%). También resulta importante destacar que se vuelve a constatar un alza, en este caso de 18.579 viajeros adicionales (+1,8%), en relación con el mes de agosto de 2019, el año previo a la irrupción del COVID-19.

A la luz de los datos, resulta evidente la moderación del crecimiento de la economía, tanto a nivel nacional como en el ámbito de Canarias, por lo que no debe perderse de vista el impacto que pueda suponer para el conjunto de la actividad económica la tendencia creciente que sigue manifestando la inflación, cuyos efectos de segunda ronda ya se han trasladado al conjunto de elementos más estructurales de los precios, afectando a los precios de bienes de consumo de primera necesidad.

En esta tesitura, deben ejecutarse medidas de apoyo al tejido productivo, que sirvan para cubrir los sobrecostes derivados de la coyuntura actual, y que impulsen su capacidad de creación de empleo, y no acarrear trabas adicionales que lastren, aún más, la recuperación de la economía.

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