Coyuntura Socioeconómica 2022

Conclusiones del Informe de Coyuntura Socioeconómica, Abril 2022

Puede acceder al informe completo a través del siguiente enlace: Abril 2022

Los indicadores más recientes confirman que la economía mundial continúa viéndose afectada por factores que prolongan su estancamiento y ralentizan su recuperación, aún durante el segundo trimestre del año.

La incertidumbre derivada del conflicto entre Rusia y Ucrania ha seguido incidiendo en una elevada volatilidad en la cotización internacional de las materias primas, durante el segundo trimestre del año, especialmente en el ámbito de la energía y los alimentos, y su efecto ya se ha trasladado a los indicadores de inflación de varias economías desarrolladas.

En este contexto, que ha venido fraguándose desde comienzos de año se ha venido a sumar, recientemente, la desaceleración de la economía china, tras la adopción de nuevas y estrictas medidas de confinamiento en importantes regiones industriales del país. Además, sus principales puertos presentan elevados grados de congestión, lo que supone añadir nuevas dificultades a las que ya venían mostrando las cadenas de suministro global, muy tensionadas desde mediados de 2021 como consecuencia de la pandemia y que ya se habían visto recrudecidas tras el inicio de la guerra en Ucrania.

Estos factores a la baja han añadido nuevas cotas de incertidumbre en el panorama económico internacional, en donde las presiones inflacionistas, pese a haberse moderado levemente durante las últimas semanas, se mantienen al alza en la gran mayoría de las regiones del planeta y en el que el surgimiento de efectos de segunda ronda comienzan a evidenciarse de forma cada vez más acusada en los elementos más estructurales de la inflación.

Los principales bancos centrales han respondido a estas presiones reduciendo sus estímulos monetarios. Este es el caso de la FED, que tras incrementar en marzo en 0,25 puntos los tipos de interés de referencia en EEUU, ha vuelto a elevarlos a comienzos de mayo en 0,5 puntos adicionales, hasta situarlos en el rango del 0,75% y el 1,0 por ciento.

En el mes de junio, la FED comenzará también a reducir el tamaño de su balance, a razón de 37.500 millones de dólares cada mes, durante un periodo inicial de tres meses.

Este endurecimiento de la política monetaria de la FED se ha producido en un contexto en el que la economía de Estados Unidos se contrajo un 0,4%al cierre del primer trimestre del año.

Se trata del primer retroceso que acusa la economía estadounidense desde el inicio de la pandemia, en el segundo trimestre de 2020, y responde, de un lado, a la retirada parcial de los estímulos fiscales que se implantaron para hacer frente a la pandemia, y de otro, al repunte de los casos de COVID-19 durante los primeros meses del año, la persistencia de las tensiones en las cadenas de suministros y los elevados niveles de inflación.

Por otro lado, ahondando en los resultados de la economía china, se constata que la rigurosa política de “COVID cero” adoptada por el gobierno asiático, está condicionado en alta medida el desempeño de la actividad productiva del país, como resultado de los nuevos confinamientos impuestos a la población y los cierres parciales a las empresas.

Así se evidencia de la contracción de más de dos puntos observada en el mes de abril por el índice de actividad PMI chino, tanto del sector manufacturero como el no manufacturero, o la caída del 3,5% registrada por las ventas minoristas al cierre del primer trimestre, fenómenos que ponen de manifiesto la debilidad creciente que está padeciendo la economía china, y que, de persistir, podría erigirse como uno de los principales factores de riesgo para la economía mundial en los próximos meses.

En cuanto a la Eurozona, aún a pesar de los rebrotes de la variante ómicron a comienzos del año y el impacto que el conflicto bélico en Ucrania ha generado sobre la economía de la zona -más acusado que en otras regiones del planeta por su mayor cercanía y dependencia comercial y energética de los países en conflicto-, los últimos datos de PIB apuntan a que su actividad económica ha conseguido mantenerse en terreno positivo, con un leve avance del 0,2% trimestral (+5,0% interanual).

No obstante, pese a mantenerse en positivo, cabe esperar que el impacto del conflicto comience a sentirse en mayor medida en el segundo trimestre del año, como parecen anticipar los indicadores de confianza de marzo y abril, que evidencian un marcado deterioro de las expectativas de los agentes económicos debido a la persistencia de las presiones inflacionistas y los cuellos de botella en las cadenas de suministros, y los elevados precios de las materias primas.

En el caso concreto de los precios, el IPCA de la Eurozona, al cierre del mes de abril, volvió a anotar un fuerte incremento interanual del 7,5%, condicionado por la escalada de los precios de la energía, lo que supone la tasa más alta desde la fundación de la Unión Monetaria.

Ante esta tesitura, el BCE anunció en su reunión de comienzos de mayo, la previsible materialización de la primera subida de tipos en el mes julio, una vez se de por finalizado el programa de compra de activos.

En este escenario de mayor incertidumbre, la Comisión Europea ha revisado sus previsiones y ahora estima que la inflación en la zona del euro se sitúe en el 6,1 % al cierre del año 2022, y ello ha impulsado, a su vez, una rebaja en las perspectivas de crecimiento para la práctica totalidad de países que conforman el Área, reduciendo la previsión de cierre de 2022 para el PIB de la Eurozona hasta del 2,7%, 1,3 puntos menos que en su previsión de invierno.

La economía española no ha permanecido ajena a esta rebaja generalizada de las previsiones, y los cálculos de la Comisión adelantan que nuestro país podría aminorar su crecimiento durante 2022 hasta el 4,0%, 1,6 puntos menos que en su previsión anterior.

Esta revisión a la baja se produce en un escenario en el que el PIB español, según el dato de avance de la Contabilidad Trimestral de España, ya ralentizó su crecimiento hasta el 0,3% durante el primer trimestre del año, casi dos puntos menos que en el trimestre anterior (+2,2%). Se confirma, de este modo, una pérdida de impulso en el crecimiento durante la primera fase del ejercicio, donde el consumo se ha visto muy condicionado por los rebrotes de la variante ómicron del coronavirus, los problemas asociados a los transportes y las cadenas de suministros o la escalada inflacionista.

Por componentes, cabe destacar el significativo retroceso trimestral anotado por el consumo de los hogares (-3,7%), si bien, la inversión se mantuvo en valores positivos (+3,4%), debido principalmente al avance que experimentaron los bienes de equipo (+7,6%).

En lo relativo al sector exterior, las exportaciones también habrían anotado un crecimiento trimestral del 3,4%, derivado del fuerte repunte que mostraron las exportaciones de servicios (+10,5%), mientras las importaciones acusaban un descenso moderado del 0,5% trimestral.

Por sectores, y mientras el sector agrario y el industrial redujeron el VAB un 2,2% y un 1,4% durante el primer trimestre del año, el conjunto de los servicios y la construcción lograron mantenerse en terreno positivo y registraron moderados avances del 0,4% y del 0,3%, respectivamente.

En lo referente al mercado laboral, a último día del mes de abril, el empleo en nuestro país aumentó un 1,7% en comparación con el mes de marzo anterior y un 5,8% en comparación con el mismo mes de hace un año, lo que supone un aumento de 1.108.203 puestos de trabajo más que en abril de 2021.

En cuanto al paro registrado, este se redujo en el cuarto mes del año un 2,8% mensual, y un 22,7% en términos interanuales, lo que se traduce en 888.125 demandantes menos que hace un año.

Analizando ahora las últimas cifras de la economía de Canarias, la Contabilidad Trimestral de Canarias que publica el ISTAC referida al primer trimestre del año, apunta a un incremento del PIB en el Archipiélago del 0,5%, lo que implica una desaceleración de casi un punto menos en comparación con el avance que había registrado la economía canaria durante el trimestre precedente (+1,6%).

Este avance obedece al incremento del 1,4% que mostró el conjunto de los servicios durante el primer periodo del año, en un escenario marcado por la mejora del turismo.

El resto de los sectores, en cambio, acusaron con mayor intensidad el encarecimiento de las materias primas y de la energía, además de los problemas en el transporte de mercancías registrados durante el primer trimestre.

Todo ello llevó al sector industrial a registrar una caída del 8,0%, entre enero y marzo de este año, seguido de la agricultura, que acusó un descenso del 4,9%, y la construcción, que redujo su VAB un 1,5 por ciento.

En materia de empleo, los datos de cierre del mes de abril muestran un repunte mensual de la afiliación en las Islas de 6.902 personas (+0,8%), hasta alcanzar un total de 839.666 efectivos en situación de alta laboral.

En comparación con los datos de hace un año, las cifras de afiliación aumentan en 69.657 efectivos, lo que supone un aumento del empleo en Canarias del 9,0% interanual.

En cuanto al desempleo en Canarias, el paro registrado se contrajo en abril un 1,4% en relación con el mes precedente, lo que equivale a 2.772 parados menos que en el mes de marzo, contabilizando un total de 198.981 demandantes de empleo al término del mes de referencia.

En comparación con los datos de hace un año, el paro en el Archipiélago se contrajo un 29,6%, 83.542 desempleados menos con respecto a idéntico mes del año anterior.

En lo concerniente al turismo, las estadísticas de AENA muestran que en el transcurso del pasado mes de abril llegaron a las Islas un total de 1.111.499 visitantes desde el extranjero, lo que supone un retroceso mensual del 3,0% que, en términos absolutos, equivale a 34.127 viajeros menos que en marzo.

Si comparamos esta cifra con la que se registraba hace un año en Canarias, el número de turistas a las Islas se ha incrementado en 1.002.899 viajeros, aunque, y se sitúa ya en valores muy similares a los que registró Canarias en el mes de abril de 2019, antes de la pandemia, cuando recibimos 1.112.621 de turistas extranjeros.

En cuanto a la inflación, el IPC en Canarias anotó en abril un retroceso mensual del 0,1%, una décima menos que en el conjunto del territorio nacional (-0,2%), en un escenario en el que los precios en los grupos “Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles” y “Transportes” descendieron un 8,3% y un 2,9%, respectivamente, como resultado de la caída de los precios de la electricidad (-22,8%) y los carburantes (-7,1%).

En términos interanuales, los precios todavía permanecen en cotas inusualmente elevadas, con un ascenso que alcanzó el 7,1% en Canarias y el 8,3% en el ámbito estatal, como consecuencia del incremento del coste de la tarifa eléctrica (+35,5%) y de los precios de los carburantes (+23,8%), que llevaron a los grupos “Vivienda” y “Transporte” a anotar importantes avances interanuales del 13,9% y del 11,9%, respectivamente.

También destaca el notorio encarecimiento que ha vuelto a registrar el grupo “Alimentos y bebidas no alcohólicas”, cifrado en un 10,4% en comparación con los precios de hace un año, y que explica el 33% del crecimiento que muestra el índice general de precios en Canarias, con un impacto de 2,4 puntos.

En este escenario, la inflación subyacente, que descuenta sobre la evolución de los precios el efecto de los componentes más volátiles (los productos energéticos y los alimentos no elaborados), aceleró su crecimiento en abril hasta el 1,7% mensual y el 4,2% interanual, lo que pone una vez más de manifiesto el traslado de efectos de segunda ronda sobre la parte más estructural del IPC.

Por este motivo, resulta imperativo insistir en la necesidad de implementar medidas de contención de los precios en el corto plazo en los grupos que integran la parte más estructural de la cesta de consumo, sobre aquellos en los que contamos con un mayor margen de acción, y de compensación de los sobrecostes a los que se enfrenta el tejido productivo de las Islas.

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