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Sebastián Grisaleña Sánchez |
Tras cumplir tres años sumidos en una de las peores crisis que ha azotado a nuestra economía en la historia más reciente, es momento de hacer memoria y valorar el papel que ha desempeñado nuestra Confederación en este periodo. Durante estos años, esta Confederación ha acudido a numerosos foros de discusión reforzando la imagen del empresario, haciendo ver que somos nosotros los que conocemos la realidad del mercado y los que, con nuestro esfuerzo, con nuestras ideas y con nuestros recursos, creamos empleo. Así lo hemos expuesto ante representantes políticos y económicos en los más de 80 foros de discusión en los que está presente la Confederación Canaria de Empresarios, y en multitud de encuentros que hemos mantenido con responsables de la Administración y con los sindicatos. Lo hicimos, y cito sólo tres ejemplos del intenso ritmo de actividad que ha vivido esta institución durante el pasado año, en la reunión que mantuvimos con el Vicepresidente Tercero del Gobierno y Ministro de Política Territorial, D. Manuel Chaves González, en el mes de enero; en el "Foro Gran Canaria por el Empleo" en el que nos dimos cita con los responsables del Cabildo de Gran Canaria, en el mes de mayo; y en el debate sobre "Presente y Futuro de los Recursos y el Modelo Económico" que organizó el Presidente del Parlamento de Canarias el pasado mes de octubre en la que se congregaron representantes empresariales y expertos universitarios. Esta Institución acudía a estas y a otras tantas citas durante el pasado año con el compromiso de trabajar arduamente y consensuar con el resto de los agentes económicos, medidas directas con las que intentar amortiguar los efectos de la crisis sobre nuestro sistema productivo. Esta Confederación participó activamente en la redacción del Pacto Social por la Economía y el Empleo de Canarias, firmado con el Gobierno de Canarias y las dos centrales sindicales durante 2009, y durante todo el año 2010 ha proseguido las negociaciones encuadradas en el marco del Diálogo Social aportando valor al diseño de aquellas medidas con las que poder contener la degradación de nuestro tejido productivo. Esta Confederación ha dado, de este modo, muestras claras de dinamismo y vitalidad con las que impulsar nuestro tejido empresarial y renovar, día a día, nuestro compromiso con las empresas canarias y la defensa de sus intereses. Si bien es cierto que durante los últimos meses de 2010, algunos indicadores han comenzado a dar las primeras señales de lo que podría identificarse como una débil recuperación, no debemos perder de vista que Canarias aún está lejos de recuperar el ritmo de crecimiento y el volumen de actividad que registraba antes de la crisis. En todo este tiempo se han emprendido numerosas medidas y han comenzado a cristalizar algunas reformas, que, aunque necesarias, no parecen haber logrado dar una solución efectiva a los verdaderos problemas de fondo que arrastra nuestra economía. Bastaría citar como ejemplo la reforma laboral que vio la luz a finales de 2010. Nosotros, los empresarios, llevábamos largo tiempo reclamando una reforma que debía profundizar en el marco laboral que imperaba en nuestro país. Debía ser una reforma capaz de dotarnos a las empresas de mayor competitividad y mayor grado de flexibilidad, que consiguiera liberarnos de aquellas barreras que pudieran entorpecer la adaptación de nuestras empresas a una realidad adversa como la que se ha venido imponiendo durante este periodo de crisis. En cambio, la reforma finalmente publicada ha resultado ser demasiado tímida, en tanto en cuanto, no aborda cambios que resultan urgentes y necesarios como son la simplificación de las fórmulas de contratación, el fomento de la contratación a tiempo parcial y el control eficaz del absentismo laboral, por citar sólo unos ejemplos. Otra de las batallas que viene librando esta Confederación desde hace años es la necesidad de reducir el alto nivel de litigiosidad por el que, tristemente, se han caracterizado los beneficios fiscales contenidos en nuestro Régimen Económico y Fiscal. He de confesar que resulta enormemente reconfortante comprobar cómo responsables de la Magistratura y expertos de reconocido prestigio en materia fiscal, entienden, al igual que lo venimos haciendo nosotros los empresarios, que la RIC no debe ser considerada como un privilegio o un beneficio empresarial, y que la técnica legislativa empleada hasta ahora para regular la Reserva ha sido "deplorable, culminada por la postrera modificación introducida por el RDL 12/2006, en un texto farragoso, oscuro y equívoco, que además ha restringido considerablemente el ámbito de aplicación de la RIC". Se trata de un avance que recompensa, aunque parcialmente, todo el esfuerzo y el trabajo diario desempeña nuestra institución en defensa de los intereses empresariales. Faltan aún, algunos pasos por dar, y esta Confederación los dará, fiel al compromiso que ha adquirido con todos nuestros empresarios, y poniendo en valor la unidad de esta Casa, y desterrando cualquier enfoque sesgado que anteponga los intereses individuales al bien común. Eso es lo que hace una institución viva y comprometida con la sociedad, y resume la carta de presentación con la que esta Confederación acude al encuentro con representantes de alto nivel, tanto de nuestro entorno más cercano, como del ámbito nacional e internacional. En la Memoria de Actividades que le presento, se rinde cumplida cuenta de los diferentes encuentros que hemos mantenido durante el pasado año. Recuerdo, con especial agrado la visita que hicimos a Portugal, durante el pasado mes de junio, acompañando al Presidente del Gobierno de Canarias en su viaje a Lisboa; o la reunión que mantuve con el Vicepresidente del Gobierno de Madeira, el Sr. D. Joao Cunha E Silva en julio del pasado año. Tampoco hemos descuidado las buenas relaciones que mantenemos con el cuerpo diplomático de los diferentes países con representación en nuestra provincia, y con los responsables de la Administración Local, Cuerpos de Seguridad del Estado y con los diferentes organismos e instituciones públicas y privadas que conforman nuestra sociedad. No puedo dar por concluido este prólogo sin el agradecimiento más sincero a las muestras de apoyo y la confianza renovada que recibí de todos los empresarios de la provincia de Las Palmas en la pasada Asamblea General celebrada en junio de 2010, por mi gestión al frente de esta Confederación durante estos últimos años. Me siento enormemente orgulloso de presidir una Confederación formada de la unión de dos Confederaciones insulares, once federaciones y más de 200 asociaciones empresariales. Sé que cuento con el respaldo y apoyo de más de 500 directivos, y con el trabajo de más de 200 profesionales que comparten conmigo el empeño de defender a las empresas de Canarias. En estos años como Presidente de esta Confederación, he intentado promover y defender la participación activa de las organizaciones empresariales en los foros de interlocución social en detrimento de intervenciones particulares que no defienden el interés general del empresario canario. Con fuerzas renovadas, y con más energía que nunca, daré continuidad a esta labor durante los próximos años, convencido del papel trascendental que debe desempeñar nuestra organización en el escenario económico y social de Canarias. He asumido esa responsabilidad ante todos los empresarios, y en mi empeño está el transmitir a esta sociedad cuál es la visión y el sentir de los empresarios, especialmente en momentos difíciles como los actuales. |