Coyuntura Socioeconmica 2017

Conclusiones del informe mensual de coyuntura de la CCE. Marzo 2013

* Puede acceder al texto íntegro del Informe, a través del siguiente enlace Informe marzo 2013

Durante el pasado mes se han sucedido varios acontecimientos que han añadido nuevas incertidumbres a las que ya venían condicionando el clima económico internacional, y especialmente el europeo.

A las tensiones generadas tras el anuncio de rescate de la economía chipriota durante el mes de marzo, se han sumado el anuncio de nuevos ajustes en la economía portuguesa, por haberse anulado parte de los recortes que se habían aprobado para cumplir con los objetivos fijados en su plan de rescate, tras una Sentencia del Tribunal Constitucional de ese país, y la situación política en Italia surgida a raíz de los últimos comicios electorales.

Si bien el impacto de estas noticias sobre los mercados financieros no ha tenido tanta repercusión como en ocasiones anteriores, lo cierto es que continúan acrecentando las dudas persistentes sobre la robustez del sistema económico en la Zona euro.

El último informe que acaba de hacer público el Fondo Monetario Internacional, en el que somete a revisión las previsiones de crecimiento que había adelantado en el mes de enero, viene a poner de relieve, precisamente esta cuestión, y advierte que el escaso avance en la aplicación de las medidas anunciadas con las que se pretendía dotar de mayor solidez a la unión económica y monetaria en la Zona, supone un nuevo factor de riesgo que impide la consolidación de una fase de recuperación en el corto plazo, y reclama una respuesta política de mayor consistencia para promover avances destacados.

El FMI tampoco olvida otros factores que aún continúan limitando el crecimiento, como son el impacto de los fuertes ajustes en materia de gasto público y la falta de flujo de crediticio que continúan condicionando la actividad productiva, principalmente en países de la periferia.

Según las previsiones que maneja el FMI, todo apunta a que la economía europea experimente un descenso del 0,3% al cierre de 2013, una caída que, aunque más moderada que la registrada durante 2012, cuando anotó un descenso del 0,6%, refleja un relativo empeoramiento respecto de las previsiones iniciales que había anunciado durante el pasado mes de enero, cuando preveía que el conjunto de la Zona euro cerrase el presente ejercicio con una caída del 0,1 por ciento.

El FMI ha revisado a la baja las previsiones de prácticamente todos los países que conforman el área de la moneda única, a excepción de Alemania, que confía en que mantenga el ritmo de crecimiento con el que finalizó el pasado año, e incluso logre avanzar más de lo previsto inicialmente, y concluya el año 2013 con un incremento del 0,6 por ciento.

En el caso de Francia, en cambio, podrían acentuarse los síntomas de debilidad que han venido mostrando en el último año, y según sus predicciones, cerrará este ejercicio registrando una caída del 0,1 por ciento.
Según este panel de previsiones, la contracción de la economía europea se sucederá mientras en el resto del globo otras potencias lograrían mantener tasas de crecimiento positivas, como es el caso de EE.UU. o Japón, que podrían registrar avances relativos del orden del 1,9% y del 1,6%, respectivamente.

En términos globales, el FMI estima que la economía mundial mantenga su ritmo de crecimiento durante el presente año, con un avance previsto del 3,3%, y se acelere durante 2014, cuando espera que registre un crecimiento del 4,0 por ciento.

En el caso de España, los pronósticos del FMI para el año 2013 parecen haber empeorado, y ahora cifran el descenso previsto de nuestra economía en el 1,6%, aumentando así, en una décima, el retroceso que había anunciado a comienzos de año, aunque mantiene la confianza en que nuestro país retorne a tasas positivas durante 2014.

Estas previsiones parecen alinearse con las que ya publicó la Comisión Europea a comienzos de año y las más recientes elaboradas por otras instituciones como FUNCAS, BBVA o el Banco de España, que también prevén que nuestra economía descienda en torno al 1,1%-1,6% durante el presente ejercicio, para iniciar, a partir de 2014, una etapa de recuperación, aunque muy moderada.

En este escenario, la cotización del bono español a diez años ha mantenido la tónica de las últimas semanas, y su diferencial con el bono alemán se sitúa en el entorno de los 342 puntos básicos.

No obstante, y aunque ello implica mejoras en las condiciones de financiación de la deuda soberana, el flujo de crédito hacia familias y empresas aún resulta escasa, y ello mantiene estancada la demanda interna, si bien algunos indicadores pueden estar comenzando a apuntar a una relativa moderación en los ritmos de caída que han venido registrando en meses anteriores que, si bien aún no son lo suficientemente robustos como para garantizar una recuperación en el corto o medio plazo, sí podrían estar apuntando a una atemperación de los efectos negativos de la demanda interna sobre el crecimiento de nuestra economía.

En tanto en cuanto, la previsible recuperación comience a tomar forma, lo cierto es que la actividad productiva en nuestro país continúa dando muestras de un claro deterioro, revirtiendo, inexorablemente, sobre los indicadores del mercado laboral.

El número de parados en nuestro país alcanza ya los 5.035.243 desempleados, según los datos oficiales que ha publicado el Ministerio de Empleo y Seguridad Social referidos al mes de marzo.

Si bien el repunte esperado de la actividad durante la celebración de la Semana Santa ha permitido corregir el dato del desempleo durante el último mes con un tímido descenso del 0,1%, lo cierto es que aún no se advierten indicios de un cambio en la estructura del mercado laboral que permita extrapolar el descenso de este mes a lo que sucederá el resto del año.

Muy al contrario, el mercado laboral continuará deteriorándose, tal y como advierten las previsiones del Banco de España y del propio FMI, que consideran probable que la tasa de paro continúe elevándose hasta cerrar el presente año en el entorno del 27,0 por ciento.

Por lo que respecta a Canarias, algunas estimaciones, como las que recientemente ha publicado el Servicio de Estudios del BBVA, confían en que nuestra economía acuse una caída del PIB menos intensa que la prevista en el conjunto del territorio nacional.

Según estas previsiones, el Producto Interior Bruto en las Islas descenderá un 0,7% durante 2013, y durante 2014 afrontará una fase de recuperación que podría llevar a la economía canaria a experimentar un avance cercano al 1 por ciento.

En ambos casos, esta situación estaría describiendo una mejor posición relativa de Canarias frente al Estado, aunque según el estudio, no será consecuencia de una mejora prevista en la actividad productiva.

Muy al contrario, el consumo privado y la inversión continuarán en fase contractiva, y el deterioro del mercado laboral persistirá, al menos en lo que resta de año. No obstante, una menor contribución negativa del sector de la construcción, como consecuencia del largo ajuste al que ya se ha venido sometiendo durante los últimos años, así como un mayor impacto positivo del turismo sobre nuestra estructura productiva, y especialmente, los esfuerzos que debe acometer Canarias para alcanzar el objetivo de déficit este año, relativamente inferiores a los de otras autonomías, pueden explicar el diferencial en las tasas de variación de Canarias, según el estudio que ha elaborado la institución financiera.

Ocupándonos de la información disponible hasta el momento, y en lo que al mercado laboral se refiere, en Canarias, el número de parados registrados durante el mes de marzo se mantuvo en valores muy similares a los contabilizados durante el mes anterior.

En términos absolutos, el número de personas en situación de desempleo en las islas durante el tercer mes del año se cifró en 291.672 personas, y ello supone un incremento mensual del 0,07%, equivalente a 198 efectivos.

Si bien en los servicios parece haberse contenido el crecimiento del desempleo, con un avance relativo de apenas un 0,03%, la agricultura y el colectivo de parados agrupados bajo el epígrafe “sin empleo anterior”, han destacado con aumentos que alcanzan el 2,16% y del 1,28%, respectivamente, sumando, en conjunto, 333 nuevos desempleados, en comparación con el mes anterior.

Por el contrario, el desempleo ha descendido en la construcción (-0,38%) y en la industria (-0,15%), aunque no han logrado compensar los incrementos observados en el resto de los sectores productivos.

A raíz de los datos publicados, puede inferirse que el aumento de actividad relacionado con el periodo de Semana Santa no ha conseguido suplir en Canarias las debilidades a las que aún se enfrenta el conjunto del sector productivo en las Islas, y por tanto, no puede preverse una corrección, al menos en el corto plazo, de la evolución que viene mostrando nuestro mercado laboral que continúa condicionado por los efectos de una profunda debilidad de nuestra demanda interna, como así lo demuestra la evolución de otros indicadores como la matriculación de vehículos nuevos, el Índice de Comercio al por Menor, o el tráfico de mercancías en los recintos portuarios, que continúan en tendencia descendente.

La actividad turística, por su parte, también continúa arrojando datos negativos, y acumula, en lo que va de año, un descenso en el número de visitantes extranjeros entrados a las Islas del 1,91 por ciento.

Por lo que respecta a los precios, y si bien el último dato referido al mes de marzo ha situado el índice general del IPC en el 1,8%, la inflación subyacente, que resulta de descontar los efectos sobre los precios de consumo de los productos energéticos y alimentos no elaborados, se ha incrementado en apenas nueve décimas (+0,9%), muy por debajo del 2,3% que se observó en el conjunto del Estado, denotando así, el fuerte estancamiento del consumo en las Islas y la debilidad de la demanda.

Resulta obvio, que pese a que las perspectivas apuntan, en el mejor de los casos, a una moderación de la crisis durante el presente año, aún resulta preciso implantar en nuestra economía mecanismos que logren impulsar, de manera eficaz, la actividad productiva, combatiendo los impedimentos que debilitan nuestro tejido empresarial y revitalizar, así, la creación de empleo y la recuperación en nuestra región.

 

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