Coyuntura Socioeconmica 2019

Conclusiones del Informe de Coyuntura Socioeconómica, Mayo de 2019

* Puede acceder al texto íntegro del Informe a través del siguiente enlace Informe mayo 2019

La evolución de la economía global durante el último mes continúa sometida a importantes focos de incertidumbre, entre los que destaca el resurgimiento de las disputas comerciales entre Estados Unidos y China, tras el anuncio de nuevas subidas arancelarias entre ambos países, lo que ha afectado de manera negativa a los mercados financieros, constatándose, durante mayo, una caída generalizada en las principales bolsas de valores mundiales, en contraste con el tono relativamente positivo de los meses anteriores.

De otro lado, continúa la incertidumbre en torno al desenlace final del Brexit, -siendo a reseñar la reciente dimisión de la primera ministra británica y hasta ahora líder de las negociaciones, sin que se haya consensuado todavía una estrategia por parte del parlamento británico al respecto del proceso de salida de la UE-; junto con el aumento de las tensiones geopolíticas en Oriente Medio, que podrían trasladarse a los precios del petróleo y elevar las tasas de inflación.

Ante esta tesitura, las principales autoridades monetarias han reaccionado lanzando un mensaje de respaldo a la actividad económica lo que, junto con la publicación de unos datos económicos relativos al primer trimestre de 2019 mejores de lo esperado, ha permitido mejorar ligeramente el sentimiento económico global durante las primeras semanas de junio, si bien, en cualquier caso, este permanece débil debido a las crecientes amenazas proteccionistas y las vulnerabilidades en los mercados emergentes.

En este sentido, la Reserva Federal ha anunciado su compromiso de tomar todas las medidas que sean necesarias para asegurar la estabilidad económica y financiera, y mantener la inflación próxima al objetivo del 2% en el medio y el largo plazo, sin que se descarte una eventual rebaja de los tipos de referencia, tras haberlos subido en 2018 cuatro veces consecutivas hasta situarlos en la horquilla del 2,25%-2,50%.

Por su parte, el BCE ha reafirmado en su última reunión el carácter acomodaticio de la política monetaria, postergando nuevamente una hipotética subida de tipos hasta mediados de 2020 (anteriormente la fecha orientativa era diciembre de 2019), reiterando que se seguirán reinvirtiendo los vencimientos de activos por un periodo de tiempo amplio, e indicando, además, que el organismo estará preparado para actuar con todas las herramientas necesarias en caso de que el escenario  económico lo requiera (incluyendo reducciones del tipo de la facilidad de depósitos y nuevas compras de activos).

En este contexto, tras haber registrado mejores resultados de los previstos inicialmente durante el primer trimestre del año, la información económica más reciente en Estados Unidos parece anticipar una significativa moderación del crecimiento durante el segundo.

Este comportamiento tendría reflejo sobre todo en las ventas del comercio minorista, los pedidos industriales y las compraventas de viviendas, a lo que se sumaría también una posible ralentización en el ritmo de creación de empleo en este país, cuyo último dato referido al pasado mes de mayo mostró una desaceleración, con la creación de 27.000 puestos de trabajo, muy inferior al aumento que había experimentado durante el mes de abril, cifrado en 263.000 empleos.

En cuanto a China, los últimos indicadores de actividad disponibles también se han mantenido por debajo de las expectativas, especialmente en lo relativo al comercio exterior, lo que parece reflejar el efecto de las tensiones comerciales con EE.UU., así como el limitado recorrido que estaría mostrando el estímulo fiscal implementado por su Gobierno en el primer trimestre de 2019, y que, en ausencia de nuevas medidas, podría conllevar que su economía continúe desacelerándose en los próximos trimestres.

Mientras, en lo relativo a la Eurozona, a pesar de registrarse un avance del PIB por encima de lo esperado en los tres primeros meses del año, gracias sobre todo a la mejora de la actividad en Alemania y la salida de la recesión en Italia, se espera que el crecimiento en el conjunto del Eurogrupo permanezca débil en el segundo y el tercer trimestre del año, en un contexto de mayor fragilidad de la actividad global que está afectando especialmente al comercio exterior, y, en particular, al sector manufacturero de los países del euro.

No obstante, más a largo plazo, se prevé que la expansión económica de la zona siga apoyada en las todavía favorables condiciones de financiación, mejoras adicionales del empleo y la renta de los hogares, así como en la continuidad del crecimiento de la actividad mundial.

Todos estos factores han sido recogidos por el BCE en su última actualización de proyecciones para la Zona, en las que prevén un crecimiento del PIB del 1,2% para 2019, y del 1,4% para 2020 y 2021. En comparación con sus anteriores estimaciones de marzo, estas previsiones suponen una revisión de 1 décima al alza para 2019 y de 2 y 1 décima a la baja para 2020 y 2021, respectivamente.

En lo que concierne a España, las últimas previsiones elaboradas por el Banco de España apuntan a una prolongación del actual período expansivo y en niveles superiores a los esperados para el Eurogrupo. No obstante, se enmarcan bajo una senda de gradual desaceleración a lo largo del horizonte de proyección, como consecuencia, entre otros factores, de la paulatina desaparición de los efectos expansivos de la política monetaria, la esperada pérdida de impulso de la demanda interna y el elevado grado de incertidumbre global.

Así, se estima que, tras el crecimiento del 2,6% observado en 2018, el avance del PIB se modere hasta el 2,4% en 2019, el 1,9% en 2020 y el 1,7% en 2021.

Entrando a analizar los resultados del mercado laboral español, correspondientes al mes de mayo, se aprecia que el número de afiliados a la Seguridad Social registró un incremento mensual del 0,8%, que implica 145.139 afiliaciones más que en el pasado mes de abril. En términos interanuales, la afiliación experimentó un aumento del 2,6%, 494.844 nuevas altas con respecto al dato de mayo de 2018, hasta contabilizar un total de 19.327.792 personas en situación de alta laboral.

Atendiendo a los datos de paro registrado, se evidencia un descenso mensual del 2,66% (84.075 desempleados menos que en el mes de abril), al tiempo que, en comparación con el resultado de mayo del ejercicio anterior, el número de parados se aminoró un 5,31%, lo que supone 172.639 demandantes menos, hasta alcanzar la cantidad total de 3.079.491 personas en situación de desempleo al cierre del mes.

Por su parte, en lo que respecta a la evolución del empleo en Canarias, los datos más recientes apuntan a que el número de afiliados a la Seguridad Social registró durante el pasado mes de mayo un ligero crecimiento del 0,01%, que implica 61 afiliados más que los registrados durante el mes precedente.

Este resultado vuelve a corregir el dato de afiliación media publicado a comienzos de mes por el Ministerio de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social, donde se recogía una caída de la afiliación de 478 afiliados, y reduce, de este modo, el impacto del efecto estacional de la Semana Santa, que este año se celebró a mediados del pasado mes de abril.

Con datos a último día del mes, la construcción y la ramas más vinculadas a la actividad del sector público -como la “Administración Pública”, la “Educación” y las “Actividades sanitarias y los servicios sociales”-, habrían vuelto a liderar el crecimiento del empleo durante el último mes, incorporando 999 trabajadores en el primer caso, y 642 nuevas afiliaciones, de manera conjunta, en el segundo; seguidas por la industria, que elevó su afiliación en 166 efectivos, y las actividades del comercio y el transporte, que, en conjunto, contabilizaron 253 efectivos laborales adicionales.

En cambio, la actividad agraria redujo el dato de afiliación durante el pasado mayo en 559 personas y la “Hostelería” lo hizo en 1.135 trabajadores, manteniendo la senda descendente perfilada por estos colectivos en meses anteriores.

Por su parte, en comparación con los datos contabilizados durante el mismo mes de hace un año, el número de afiliados experimentó un incremento del 2,2%, lo que implica 17.116 nuevas altas, y se alcanza un total de 803.800 personas en situación de alta laboral en el Archipiélago.

En este contexto, el paro registrado apreció durante mayo un descenso de 1.577 parados menos en relación con el mes anterior. Con respecto al mismo mes de 2018, el desempleo habría continuado reduciéndose, al registrar un retroceso del 3,0%, esto es, 6.370 efectivos menos que los inscritos como demandantes de empleo en mayo de 2018. Estos resultados sitúan la cifra total de desempleados al término del mes de mayo en los 206.041 efectivos.

Pese a los favorables datos de empleo, nuestro principal motor de crecimiento, la actividad turística, ha vuelto a denotar claros síntomas de desaceleración, como refleja la entrada de visitantes extranjeros por los aeropuertos de Canarias, que permaneció en terreno negativo durante el mes de mayo, con una caída mensual del 18,8%, 209.025 turistas menos que en el mes anterior. Con este resultado, se acumula un total de 5,7 millones de turistas en lo que va de año, un 2,3% menos que en el mismo periodo de 2018, esto es, 133.269 viajeros menos.

En esta misma línea, las encuestas sobre alojamientos turísticos del INE, con datos disponibles hasta abril, estiman un retroceso acumulado de los viajeros alojados en los establecimientos reglados de Canarias del 1,2 por ciento. Cabe destacar dentro de esta evolución un comportamiento diferenciado según el mercado de origen, toda vez que el turista foráneo se habría reducido hasta abril un 2,8%, mientras que el viajero local y el nacional residente en el resto del país habrían repuntado un 9,1% y un 8,3%, respectivamente.

El enfriamiento de la demanda turística se habría trasladado a otros indicadores de demanda, como la matriculación de vehículos de alquiler, que se redujo durante el pasado mayo un 17,8%, al igual que los de uso empresarial, que lo hicieron a razón de un 5,2% mensual. En cambio, el buen comportamiento mostrado durante el último mes por las matriculaciones de vehículos de uso doméstico (+14,4%), habría logrado compensar estas disminuciones, suponiendo incrementar el total de matriculaciones en Canarias un 6,2 por ciento.

En materia de precios, la inflación en Canarias continúa moderada.

Los datos más recientes del IPC, referidos al pasado mes de mayo anotaron un descenso mensual en los precios de consumo del 0,1%, mientras que en el ámbito nacional, la inflación repuntó levemente al alza con un incremento del 0,2 por ciento.

La moderación de los precios en Canarias fue resultado, sobre todo, de la minoración apreciada por el grupo “Ocio y cultura” (-1,0%) y “Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles” (-0,7%), -influido a la baja por el subgrupo “Electricidad, gas y otros combustibles” (-2,3%)-, que contrarrestaron el nuevo repunte observado por “Vestido y Calzado”, que observó un incremento mensual del 2,2%, debido al inicio de la temporada de verano en el sector comercial.

Cabe destacar, a su vez, la evolución perfilada por los “Transportes”, que anotaron durante mayo un incremento muy moderado en las Islas del 0,1%, cuatro décimas menos que en el conjunto del Estado (+0,5%), en un contexto en el que los “Carburantes y los combustibles” registraron un avance del 0,8% en Canarias y del 1,0% en el total nacional.

En términos interanuales, los precios mantienen la tendencia moderada con un aumento del 0,2%, y la inflación subyacente observó una tasa de variación interanual del 0,1%, en ambos casos, por debajo de la media nacional.

En definitiva, resulta indudable que el actual escenario económico de Canarias se desenvuelve en un entorno marcado por la incertidumbre, derivada del complejo contexto exterior y las dudas sobre el curso futuro de las políticas económicas en el ámbito interno, en un contexto de elevada fragmentación política. Ello vuelve a recalcar la necesidad de seguir trabajando en medidas que contribuyan a dotar de una mayor robustez a nuestro mercado interno y al fomento de la inversión, con el objetivo de alcanzar una mejora de la posición competitiva de nuestro tejido productivo, evitando implementar medidas que, por el contrario, pudieran generar importantes desequilibrios a nuestra economía y menoscabar el crecimiento a medio y largo plazo.

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