Coyuntura Socioeconmica 2017

Conclusiones del Informe de Coyuntura del mes diciembre de 2012

* Puede acceder al texto íntegro del Informe, a través del siguiente enlace Informe diciembre 2012.

 

La actividad económica mundial cierra 2012 condicionada por la compleja situación fiscal y financiera en la que se encuentran inmersos los países más desarrollados, tanto a uno como al otro lado del Atlántico.

En Europa, principal foco de preocupación en el contexto internacional, la crisis de deuda ha venido obligando a anteponer la consolidación fiscal sobre cualquier otra medida de política económica, especialmente en los países periféricos del área del euro.

Los exigentes planes de consolidación fiscal, aunque necesarios para asegurar la estabilidad de la moneda única europea, han supuesto, por su intensidad, una limitación para la recuperación del crecimiento en estos países, comenzando también a generar un debilitamiento del conjunto de la eurozona, tal y como revelan las cifras más recientes de crecimiento relativas al último trimestre de 2012 en economías centrales del área, como es el caso de Alemania.

Sin embargo, aunque debe debatirse sobre si la intensidad con que se están aplicando estas políticas de austeridad es la correcta, resulta cierto que el decidido compromiso mostrado por los estados europeos con la corrección de sus déficits, conjuntamente con una progresiva mejora de la Gobernanza, visible en medidas como la puesta en marcha del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) o el compromiso europeo por una mayor integración bancaria, junto con otras medidas como el apoyo prestado por el BCE a los países en problemas mediante la adquisición ilimitada de deuda pública en los mercados secundarios, han servido para devolver parte de la confianza perdida en torno al proyecto del euro, condición sine qua non para reducir la fragmentación interna existente en la eurozona y mitigar los altos costes de financiación soportados por aquellos países del área con mayores problemas.

En este contexto, en Estados Unidos, el aplazamiento de las medidas para la corrección del déficit previstas por el mecanismo automático de consolidación fiscal, coloquialmente conocido como “precipicio fiscal”, ha supuesto un respiro para las economías del Globo, al tiempo que han contribuido a reducir la presión sobre las primas de riesgo de los estados europeos, tras prorrogarse hasta el próximo mes de marzo gran parte de las deducciones fiscales y las reducciones impositivas vigentes, con lo que se pospone, al menos de momento, el riesgo implícito de recesión que se cernía sobre la economía estadounidense, y por ende, sobre la economía mundial.

Todas estas circunstancias parecen haber aliviado en cierta medida la presión sobre la deuda española, una vez superada la fase más profunda del proceso de reestructuración bancaria, y en un contexto de compromiso del Gobierno por acercarse a los objetivos establecidos en materia de déficit.

Resulta en este sentido destacable la favorable acogida de los mercados a las primeras subastas de deuda española en 2013, además de la buena evolución de otros indicadores financieros como la deuda de los bancos españoles con el BCE, en trayectoria descendente desde septiembre.

Según las previsiones del Gobierno, parece también que la recesión para 2012 resultará dos décimas menos acusada de lo previsto, fijándose una previsión de caída del PIB del -1,3 por ciento, si bien se hace necesaria una revisión de los calendarios de cumplimiento del déficit que posibilite un ejercicio de austeridad compatible con el crecimiento.

Por el momento, la situación económica española sigue bajo el efecto de las políticas fiscales restrictivas que combinan una reducción del gasto público con fuertes subidas de los impuestos, conduciendo hasta una situación de mínimos a la demanda interna, y con ella al empleo.

Así lo revelan las últimas estadísticas de empleo de diciembre referidas a la afiliación a la Seguridad Social a último día del mes, que observan una reducción con respecto a noviembre de 49.329 afiliados, a pesar de la mayor contratación temporal asociada a la campaña navideña, acumulándose en el conjunto del ejercicio una caída de la afiliación a la Seguridad Social del 4,6%, esto es, 779.304 trabajadores menos.

Sin embargo, el paro registrado observa durante este mismo mes un descenso del 1,2%, 59.094 desempleados menos, si bien se cierra el ejercicio con un aumento interanual del paro del 9,6%, 426.364 parados más que en diciembre de 2011.

Esta evolución del mercado laboral español durante el pasado diciembre no se reproduce con exactitud en Canarias, donde la afiliación observa un aumento del 0,3% con respecto al mes anterior, debido a los mayores requerimientos coyunturales del comercio durante la campaña navideña y la temporada alta del sector turístico. Este resultado supone cerrar el ejercicio en las Islas con una caída más moderada de la afiliación, registrando un retroceso interanual del 2,9%, estos son, 19.581 cotizantes menos que en diciembre de 2011.

También resultan constatables los efectos estacionales del turismo y la campaña navideña en los datos de paro registrado, donde se cuantifica un descenso del 1,4% (4.117 desempleados menos), concentrados en torno a los servicios, con 3.707 personas menos en situación de desempleo (-1,8%), y al colectivo “Sin Empleo Anterior”, que se reduce en 508 individuos, un -3,1% intermensual.

Este mejor comportamiento relativo del desempleo en Canarias se reproduce en términos interanuales, volviendo a observarse por segundo mes consecutivo un crecimiento del paro registrado inferior al estatal, hasta cerrar 2012 con un elevación del 7,3%, 19.346 parados más, frente al citado avance, del 9,6%, cuantificado a escala nacional.

No obstante, hay que matizar que a pesar del aumento de la afiliación y el descenso del paro en diciembre, la evolución del mercado laboral canario sigue aún muy condicionada por la débil situación de nuestra demanda interna, por lo que es previsible que esta relativa mejoría del mercado laboral se diluya conforme remitan los fenómenos estacionales que lo causan.

Las expectativas de futuro del mercado de trabajo quedarán supeditadas a la evolución del contexto económico general, aún en fase de contracción en determinados sectores, especialmente en aquellos más vinculados al sector público.

Profundizando en la evolución más reciente de la economía canaria, los principales indicadores continúan poniendo de relieve la frágil situación de nuestra demanda interna, en un contexto de relativo dinamismo de aquellas actividades más vinculadas a la demanda externa.

En el caso del turismo, los estadísticas de AENA cuantifican un aumento mensual en diciembre del 0,4%, cerrándose el año con un descenso del 2,1%, hasta totalizarse en 2012 los 10.101.500 turistas extranjeros en las Islas. A expensas de analizar el resto de los indicadores turísticos, este resultado, aunque peor que el de 2011, atestigua  un ritmo de actividad significativo en el sector.

También adquiere un cariz positivo la evolución de los tráficos internacionales de mercancías en los Puertos de Las Palmas, gracias a los buenos resultados de la primera mitad del año, que han compensado las caídas experimentadas en los últimos meses. Así, y a pesar de una nueva reducción interanual del 17,2% en noviembre, este tipo de tráficos aumenta en términos acumulados un 1,7 por ciento, al contrario del tráfico total de mercancías, que cae hasta noviembre en un 1,3% por la débil situación de la demanda interna.

En el otro lado de la balanza, los indicadores de consumo continúan reflejando la situación de deterioro de la demanda interna del Archipiélago, tal y como demuestran los datos de noviembre en el Índice de Comercio al Por Menor, que vuelve a caer en términos interanuales, en este caso un 6,6%; o la matriculación de vehículos, que retrocede un 38,6% interanual, acumulando así una caída hasta el penúltimo mes del año del 23,4 por ciento.

La situación de debilidad de la demanda tiene también reflejo en la evolución de los precios, que observan al final del ejercicio un aumento del IPC del 2,5% en Canarias, cuatro décimas por debajo del ámbito nacional (2,9%), bajo condiciones de mayor moderación en la mayoría de los grupos del índice de precios, excepción hecha de “Medicina”, “Enseñanza” y “Transportes”.

En la misma línea, la inflación subyacente, compuesta por los elementos más estructurales de la inflación, y por tanto, más vinculados a la demanda interna, cierra el año en Canarias con un aumento del 0,8% interanual, muy por debajo del dato nacional, que avanza un 2,1 por ciento, confirmando así la situación de estancamiento de la demanda interna de las Islas.

Debe reseñarse además, que el diferencial existente entre la inflación general y la subyacente denota la especial sensibilidad de la inflación en Canarias a elementos exógenos a la estructura productiva, tales como las fluctuaciones de los precios internacionales del petróleo, o la introducción de cambios tributarios que afectan a los precios de consumo.

Visto todo lo anterior, la actividad económica en Canarias mantiene en diciembre la línea de meses anteriores, y con la salvedad de circunstancias de naturaleza estacional, continúa aún muy castigada por la débil situación de la demanda interna, destacándose tan solo notas positivas en aquellas actividades vinculadas a la demanda exterior.

Habrá que esperar a la segunda mitad del ejercicio para observar algunos rasgos de recuperación en la actividad, conforme comiencen a surtir efecto sobre la economía productiva las medidas de estabilización aplicadas sobre el sector financiero español, siempre y cuando, claro está, se restablezca el flujo de crédito hacia las familias y las empresas.

Por tanto, las perspectivas de futuro siguen supeditadas a la mejoría del clima económico del país, en el que se observan algunas notas positivas, fundamentalmente del lado financiero, tras haber superado la fase más crítica en el saneamiento bancario, la relativa relajación de la prima de riesgo española y a la vista del cierto optimismo con que han sido acogidas las primeras subastas de bonos del año, tanto a corto como a largo plazo.

Resulta prematuro, no obstante, garantizar la continuidad de estos rasgos positivos, a la vista del camino que aún resta por recorrer para la definitiva corrección de las asimetrías que afectan a la Europa del euro.

 

 

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