Coyuntura Socioeconmica 2017

Breve comentario sobre la Reforma del Mercado Laboral

*Artículo de opinión, publicado en el periódico La Provincia|Diario de Las Palmas, el domingo 19 de febrero de 2012.

I.- Tras los ríos de tinta y comentarios que ha suscitado la reciente Reforma Laboral, parece que gran parte de la preocupación se circunscribe al coste del despido.

Pero como suele ocurrir, la realidad es mucho más amplia y la Reforma tiene muchos elementos interesantes para los trabajadores y las empresas, por mucho que algunos se empeñen en hacernos ver lo contrario, olvidando que Canarias, actualmente, supera los 341.000 parados, con una tasa de paro que alcanza un dramático 31%, situación que ha sido calificada por todos los organismos de “emergencia social” al triplicar, prácticamente, los parámetros previos al comienzo de la crisis.

El sentido común y la responsabilidad social nos recuerdan que no sólo nos centremos en mejorar las condiciones de trabajo de los que están en el mercado laboral, sino que facilitemos la entrada de los que, por desgracia, no forman parte del mismo.

Tengo contacto directo todos los días con muchos trabajadores y no conozco a ninguno que trabaje pensando en obtener una elevada indemnización por despido. Mi experiencia me dice que el trabajador quiere que se le pague por trabajar y el empresario quiere mantener al trabajador mientras haya trabajo, para lo cual es necesario, actualmente, medidas para favorecer la flexibilidad interna en la empresa en materias de salarios, funciones y jornada, como alternativa a la destrucción de empleo.

Es demagógico decir que una pequeña empresa, conociendo la relación de convivencia cercana entre empresario y empleado, despedirá a sus trabajadores porque la normativa otorgue mayores facilidades. El despido también es un fracaso para el empresario y quien diga lo contrario es que no tiene ni idea de cómo funciona “este negocio”, ni de la responsabilidad que asume el empresario.

Dicho esto, las vivencias empresariales en el periodo de crisis son concluyentes y es más que evidente que el alto coste del despido, en sus distintas manifestaciones -laborales, económicas, emocionales-, están en la memoria empresarial y le retraen a la hora de contratar trabajadores, afectando negativamente al mercado de trabajo.

II.- La Reforma también incentiva a que el trabajador se adapte a los nuevos tiempos. El trabajador debe formarse permanentemente y llevar a cabo un reciclaje continuo, porque el mundo cambiante en el que vivimos requiere que no renuncie al derecho individual a la formación profesional que se le reconoce.

La sociedad debe ser consciente de los cambios que se están produciendo y el trabajador debe aspirar a tener un empleo a lo largo de toda la vida y no el mismo puesto de trabajo toda la vida.

Pero para llegar a ese objetivo debemos apostar abiertamente por la formación profesional y debemos tener altura de miras para poner en marcha las medidas, no sólo laborales, que ayuden a las empresas a mejorar su situación competitiva, concediéndole las mismas reglas del juego que al resto de los competidores con los que jugamos.

III.- Puedo entender que la Reforma no sea cómoda para algunos, pero atiende a la realidad que, según mi experiencia, vence a las ideologías.

Por eso, entiendo loable la intención del legislador, en orden a dar mayor certeza a trabajadores y empresarios, cuando aborda el concepto de situación económica de la empresa, dado que el amplio margen de decisión a favor de los jueces que existía hasta ahora, no contribuía precisamente a conseguir el clima de seguridad tan deseado, ni tampoco de creación y mantenimiento del empleo, siendo lógico que al empresario se le respete el margen de decisión que le corresponde en la gestión de su empresa.

IV.- Finalmente, como es lógico, la Reforma tiene sus debilidades, es del Gobierno y no consensuada con las organizaciones empresariales y sindicales, nace con vocación de provisionalidad hasta que pase el trámite de enmiendas parlamentarias -que puede variar su contenido-, lo que no es precisamente una solución para generar la confianza necesaria en la creación de puestos de trabajo y es importante decir que ha sido aprobada antes de otras medidas estructurales necesarias, como la apertura del crédito a las empresas.

Todos estos elementos que he comentado, nos dan a entender que la nueva Reforma  no creará empleo por sí sola, menos a corto plazo, pero pone los cimientos para la imprescindible “transición laboral” que necesitamos.

Si conseguimos esa transición les aseguro que el coste del despido será el menor de los problemas entre trabajadores y empresarios.

Sebastián Grisaleña Sánchez
Presidente

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