Autoempleo en colaboración, una oportunidad de aprender a ser empresario

9 de mayo de 2012|In Uncategorized1

Que la unión hace la fuerza es un conocido dicho que todos empleamos a menudo, sin embargo, hay espacios donde no estamos acostumbrados a llevarlo a la práctica, por ejemplo, el de iniciar un negocio o proyectar nuevos retos empresariales.

En estas líneas, tratamos de aportar la idea de que también en este campo, que con frecuencia nos supone una carga demasiado pesada para llevarla en solitario, tendremos más posibilidades de éxito si compartimos proyectos e ilusiones con otras personas que nos son afines, o perfectos desconocidos a los que podemos ayudar, además de ser ayudados por los mismos.

En Canarias tenemos unas cifras de desempleo que rondan el 32,28 %, según publicó recientemente el INE, sin duda son cifras impactantes que castigan especialmente a los jóvenes y a los mayores de cuarenta y cinco años. A esto hay que sumarle que generalmente, se tiende a confiar en las ofertas de empleo que proporciona el mercado como única salida a esta situación, y  se hace por mera inercia socio-cultural, pero últimamente hay vientos de cambios en nuestra Comunidad. Cada vez más hay personas que asumen el riesgo de poner en marcha una empresa ya sea de forma individual o colectiva.

En estos tiempos de dificultad, el autoempleo se revela como una fórmula muy notable para luchar contra este problema, y es más, contra la desesperanza que a menudo se adueña de quienes se encuentran en esta situación. El autoempleo ofrece la posibilidad de revertir la situación, pues nos da la oportunidad de crear nuestro propio puesto de trabajo en una actividad y con unas características que de verdad nos puedan motivar.

Una de las principales ventajas que tiene el autoempleo, es justamente que nosotros decidimos a qué dedicarnos, y cómo lo haremos, dentro de las lógicas limitaciones de cada uno. Esto es, promocionamos nuestro propio empleo autónomo.

Del mismo modo, unas de las formas societarias que se revelan como auténticas oportunidades para los desempleados, son las de Sociedades Limitadas Laborales y, Cooperativas de Trabajo Asociado. Estas figuras disfrutan de diversas ventajas con respecto a las demás, como la de no tener un capital social mínimo en el caso de la cooperativa, lo que es muy adecuado para personas de recursos limitados, así como; varias ventajas fiscales y, una política de financiación pública favorable a la Economía Social.

Bajo estos parámetros, han surgido a lo largo del país, diversas iniciativas de colaboración entre personas emprendedoras, que se han procurado a sí mismas una forma de desarrollo profesional.

Hay ocasiones en que diversas instituciones promueven esos acuerdos entre empresas y personas, para buscar ese punto de encuentro que pueda ser útil a todos, como el que se celebró en el marco de la Semana de la Empresa y el Emprendedor del pasado año. En estos eventos se han realizado experiencias de puesta en contacto de diferentes profesionales de ramas distintas, que mediante cortas entrevistas individuales buscan complementariedades y sinergias con otras personas en similar situación, junto a las cuales puedan llevar a cabo proyectos conjuntos o compatibles entre sí.

También la propia sociedad civil se organiza en ocasiones en torno al concepto de colaboración, incluso desinteresada. Así por ejemplo, hay asociaciones en las que personas de alta experiencia  en el mundo de los negocios, que disponen además de tiempo, (normalmente por su situación de jubilados), ofrecen sus conocimientos a nuevos emprendedores, a los que acompañan y asesoran de manera altruista. Una de las organizaciones con mayor implantación en España, es SECOT, Voluntariado Senior de Asesoramiento Empresarial.

Al mismo tiempo, a lo largo de todo el país han ido surgiendo diferentes organizaciones que proponen la colaboración entre creadores, diseñadores y desarrolladores con una clara proyección hacia el autoempleo, como puede ser la comunidad Iniciador, que pretenden ser, ante todo, un lugar de encuentro y participación de emprendedores a través de la Red.

Y aquellas otras que responden al fenómeno de la participación en proyectos de otros como es el caso del crowdfunding que como sabemos financia iniciativas personales y comunitarias en diferentes ámbitos como pudieran ser desde un proyecto empresarial a una tema cultural. Se originan pequeñas aportaciones que sumadas promocionan una idea de negocio, la creación literaria de un autor, el desarrollo de aplicaciones para móviles, la participación en un software, la gira de un grupo musical, la exposición de una galería de arte, un pozo en Mauritania, etc.

También han ido naciendo numerosos recursos web como Portalparados, donde se presenta información de interés acerca del autoempleo y recursos de las diferentes Comunidades Autónomas, todo con el fin de poner en marcha al desempleado hacia la construcción de su futuro profesional.

Existen otras iniciativas Rich Dad Canarias que nos pueden sorprender como la comunidad que se reúne cada cierto tiempo en el Círculo Mercantil de Las Palmas de Gran Canaria para aprovechar los conocimientos sobre inversiones y economía personal, al amparo de gurús del dinero como Robert Kiyosaki.

Pero una vez decididos a empezar nuestra aventura empresarial, no es necesario abandonar el espíritu de colaboración. Es aquí donde el concepto de Coworking toma protagonismo, tratándose éste de una forma de trabajar, en el que profesionales de diversos ámbitos y especializaciones trabajan en un mismo espacio físico, lo que les permite establecer colaboraciones, ayudas, sinergias e intercambios de pareceres, de lo que se deriva un beneficio mutuo  que ayudará a la consolidación del negocio, ideas que se basan además, en valores como la confianza y lealtad.

Estos espacios de trabajo compartido, están disponible para coworkers fijos y profesionales itinerantes que pueden disponer así de espacios de trabajo sin limitación geográfica, como ejemplo de este tipo de negocio estaría coworkinglaspalmas, aunque también hay centros de empresas gratuitos y subvencionados tipo viveros. 

Como es lógico, esta filosofía de colaboración, puede permanecer en un negocio maduro, siempre basándose en la idea del aprovechamiento mutuo que nace de la aportación de puntos de vista diferentes a problemas comunes, o los particulares de cada organización, beneficios que por ende, terminan redundando en un obvio beneficio social.

 

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